Solo piensa en mí ...

























































ESTAS EN MI MUNDO AHORA !
































































Voy a hacer una historia en mi tiempo libre.

Sí, creo que cuando escribo, estoy haciendo algo últil. Sinceramente, me aburre mucho chatear y estar en facebook, así que voy a encomendar mi tiempo a escribir una historia.
Aclaro que no tengo nada prepensado hasta el momento, pero me considero una persona a quien le surgen las ideas instantáneamente. Espero que una vez ya escrito por lo menos diez párrafos, me cope mal escribiendo y no pueda soltar más el teclado! Me ha pasado. Y ojala me pueda pasar esta vez.

Comienzo en la próxima entrada.

Otro vaso roto.

Otra vez, un día más, otro vaso roto. La misma discusión, los mismos protagonistas; ella y yo. Las mismas frases destructivas, el mismo sabor de mis lágrimas...
Es que a veces, un recuerdo del pasado tiene más poder que lo que está pasando ahora, en el presente. No deja en paz, tortura, agobia, no deja vivir. No deja.
Es como una cadena de acero que aprieta y mutila. Nos marca grandes heridas y no nos deja respirar. No, no deja.
Y no puedo vivir así, no puedo vivir con el pasado presente. No puedo dejarlo atrás, no puedo. No me deja, no puedo soltarlo. No puedo yo. No puede ella.
En este último tiempo de mi vida, me di cuenta de algo. De algo que quizá otros ya lo sabían y lo tenían claro. Sinceramente yo no. ¿Nunca escucharon la frase de "La gente que te ve de afuera, te ve mejor que vos misma"?
Soy alguien (¿alguien?) demasiado vulnerable. Necesito estar siempre aferrada a algo, depender de otra persona(de eso me di cuenta). Recibir constantemente de alguien. Necesitar que me de (en el buen sentido, eh) necesito sí, ¿y si no me da? necesito. ¿Y si sigue sin darme? Sigo necesitando. Me aferré, ya es tarde. Ya caí, ya está. Ya me cegué
Encomiendo mi vida a alguien que no lo merece y lo más loco es que no lo sabe. Porque no quise que lo sepa, tal vez no se lo di a entender, ni se lo demostré. No quise que se de cuenta, no quise, no quiero, no voy a querer.
No soy alguien que quiere y ya está, no soy como todos que tienen y si no tienen más, ya fue se buscan otra cosa y asunto solucionado. No, no soy así. No puedo ser así, ojala fuese así.
Pero no, todo lo contrario; si no tengo más me ahogo en un vaso de agua de donde no quiero salir (¿no quiero?) no, no soy capaz. Error, capaz soy, no tendré fuerza de voluntad que es diferente.
¿Será que me gustan tanto los extremos? ¿Será que me encanta lastimarme? ¿Será que siempre voy a ser la misma pendeja masoquista? ¿Cambiaré? ¿Voy a querer cambiar? ¿Quiero cambiar? Sí, es lo que más anhelo. Es lo que me va a hacer sentir mejor.
Me gustaría que las cosas malas no me tocasen tanto. Que no me hieran tanto, que no peguen tan fuerte. Que si tuve y ahora ya no, que no sufra tanto. Me gustaría, tal vez, no aferrarme tanto así.
Lo más loco es que me acabo de dar cuenta ahora, pero siempre fue así, siempre me aferré, siempre me dolió más de lo normal. Siempre.
Soy así yo; si no quiero, odio, y si no odio, quiero. Si no es un sí, es un no, y si no es un no, es un sí. Nunca puedo estar mas o menos; o estoy mal o estoy bien. Nunca un intermedio, nunca. Siempre al %100 o a nada. O me importás o no se quien sos. ¿Por qué? ¿Por qué así? ¿Por qué soy así? ¿Por qué no cambio? ¿Por qué no puedo cambiar?
Es que esa soy yo, siempre Tammy, la que excede los límites de lo normal, nunca para bien.
Hay algo que no me gusta por encima de muchas otras que tampoco lo hacen. Sin embargo esta me lastima mucho más, las otras quizá solo no me gustan, me pueden llegar a rosar, me pasan por un costado pero no me tocan ni me hieren. Esta sí. Esta es diferente, al menos para mí esta es mucho más potente.
Odio, odio profundamente decepcionarme. La decepción para mí es, primero que nada, el indicio de mucha angustia, odio y la decadencia de mi autoestima que suele estar alto. Automaticamente, sí. Todo por decepcionarme.
Por tal motivo, suelo ser siempre pesimista antes de tomar una decisión importante, o al intentar hacer tal cosa que anteriormente me salió mal por segunda vez.
Lo peor de todo es que mi miedo a es tan grande que también cometo estos actos de "no, lo vas a poder lograr" con mis amigos y amigas. Los desencanto con mis palabras que ellos creen que son de de desaliento. Suenan así, pero simplemente estoy siendo realista, o como bien dije antes: pesimista.
Conmigo ocurre algo diferente, dejo tranquila a la gente bajo frases como "Me va a ir re mal esta vez, otra vez". Sí, a decir verdad, no me creo que a todos les guste mi triunfo. Aprendí que la gente es tan mierda que cuando ven que estás bien o preparado para que algo proximamente te salga como lo esperaste, hacen lo que sea para que dicha cosa te salga como ellos desean: mal. Por eso, yo, más viva y sí porque no, más inteligente, los engaño dejandolos tranquilos bajo mis creíbles y audaces frases. Aprendí a ser también muy cuidadosa y sí, porque no decirlo, aprendí a ser entre mis pares la mejor de la mitómanas.
Igual, eso pasa unicamente cuando estoy del todo confiada de que dicha cosa me va a salir perfecto. Porque me preparé para que me salga así, porque me esforcé o porque era realmente importanteO tal vez porque era fácil. Pero si todas las cosas me salieran bien, sería perfecta, jamás me angustiaria, no conocería el odio, me... aburriría. Sí, me conozco. Si la perfección existiese entonces yo sería la que más lejos está de ella.
Otra vez yo. Sí, bancame de nuevo. ¿Qué bajón no? Bueno si tenés algo mejor que hacer te invito a ir ¿viste la esquina, a tu derecha? Hay una crucesita, dale click y andate. Sí, al pensar que tengo que escribir lo que demanda mi mente me pongo de malas.
Ok, siempre con el prólogo yo. Mejor me enfocó a lo importante.
Resulta que hay un señor, sí claramente es un señor. Tiene treinta años, está casado y tiene una hijita. Sus papás están divorciados. Y sí, lamentablemente las parejas se casan y algún vivo que lo ve de afuera ya tiene prepensado de que éstos se van a divorciar. Quizá algunos tarden más, quizá muy pocos soporten más, quizá la mayoría finja por vergüenza estar bien por un tiempo más prologado. O por miedo a sellarles en cuerpo y alma un trauma muy grande a sus hijos. igual, casi nunca piensan en esto último.
Ahora me pregunto, ¿lo tomarán en cuenta? o simplemente se les pasa y quieren calmar el ambiente de gritos y llantos así, como para lo que ellos es la mejor manera? No se dan cuenta de que éstos tarde o temprano siempre vuelven.
Los gritos y los llantos aparecen con el paso de los años, con... a través de los reproches, sí.
Bueno, los hijos solo nos damos cuenta. Siempre me voy por los ramos, nunca puedo seguir la línea de lo que realmente deseo escribir. Es que tengo tantas ideas a la vez. Tan compleja es mi cabeza, tan amplia.
El señor que mencioné en un principio, vive lejos de su mamá desde hace diez años. Ahora por su cumpleaños(virgo) la madre lo fue a visitar. Muy grandioso habrá sigo el reencuentro. Me lo imagino, claro.
El señor, invitó a su padre y por ende a su madre, esposa, e hija a pasar un día en familia en no me acuerdo donde.
El señor le dijo al padre en voz alta:
-No la lleves a ella eh. -Ella es la actual esposa de su padre, su actual madrastra.
-¿Por qué hijo?
-Porque no, quiero que vengas solo, sin ella.
Entiendo que le gustaría que sus padres volvieran a estar juntos, que todavía reviva el niño que iba a jugar a la plaza con ellos. No, sinceramente no lo entiendo. A mí me gustaría decir que me pasa pero no. Pienso que las cosas son mejores así.
-Está bien hijo.
-Gracias viejo.
La señora escuchó. Claro, el señor lo hizo con ese fin; el de hacerla sentir mal.
También escucho que éste le decía inocente a su padre: -Viejo, viejo, vení. Hay que irnos.
Para mí persona. Amigo, sos un pendejo. Un pendejo sos, un completo inmaduro, un iluso, un maldito fantasioso, un hipócrita, un soñador. El pensar ingenuamente que juntando obligados a tus padres se van a reconciliar o algo por el estilo. Y para mi parecer: un malo(por no reemplazarlo por un adjetivo mucho peor), por no ponerte en el lugar de la pobre mujer, porque te dije que, tarde o temprano vos y tu concubina se separan así que preferible que tengas en cuenta esto. Un falso; por actuar adulteradamente ante una buena mujer(al menos con vos lo fue) y después mostrarle tu verdadero vos de la peor manera.
Y es que hay gente que a pesar de sus años, siguen igual de tontos, igual que ayer, igual que siempre, igual que cuando tenían sólo un dígito de vejez. Hay gente que no toma consciencia nunca, que es desconsiderada, ingrata.
Por otro lado hay gente que no perdona, al menos este tipo de cosas. Y que esto les sirve de experiencia y como yo siempre digo; se hace más fría y calculadora.

Mi vida sin vos no tendría sentido

Antes de conocer a lo que es hoy el amor de tu vida, y tu razón de vivir, ¿por qué existías? Qué pasa, ¿no te acordás? Empezó a dejar sus grises y a tomar color tu vida, conociste lo que es el amor verdadero.
Valió la pena desilucionarse con otros amores, valió la pena la espera de su llegada. Ahora ya no te acordás lo que es estar desolado y llorando, lo único que importa es tenerla a tu lado.
Se te hizo indispensable, no podés dejar de pensarla un segundo. Es inexplicable todo el amor que sentís, que pensas y tenés para dar. Porqué sí, es imparable todo el amor que llevas dentro. Y día a día lo demostrás, con todo lo que sabés, lo que sos, lo que pensas y lo que no, lo demostrás.
Cualquier pelea o discusión es responsable de tu incontrolable llanto, de tus ganas de morir. ¿Te gusta esto? No, simplemente te resignas a que es el precio de amar así.
Como los científicos, para mí son unos genios, son enfermos del conocimiento. Siempre quieren saber más y más, para nada conformistas. Parecen estar hipnotizados por la ciencia y su inteligencia.
Bueno, el enamorado que dice "mi vida sin vos no tendría sentido" es igual. La única diferencia es que éste no es hambriento de la sabiduría. Es hambriento de la otra persona, de sus te amos, de sus abrasos, de sus caricias, de sus besos, de los encuentros de amor. Se hace adicto a todo esto y sí, suena razonable que un ser enamorado necesite todo esto para estar bien, pero, ¿para poder vivir? Si no tiene todo eso que ama con locura y desenfreno y que desea jamás perder entonces, ¿se muere? ¿Cuándo fue la fecha, minuto y hora en que todo eso se le hizo indispensable? ¿Qué pasa no te acordás? ¿Desde que la viste? No, no seas iluso. Habrás visto a millones de personas hermosas pero no se hicieron el motivo de tu existir solo por eso. Nadie sabe cuando, ni siquiera como.
Estas hechisado por el embrujo del amor. Y pedís a gritos que jamás se vaya el hechizo.
Como el rico, guarda en bancos importantes su fortuna y vive con miedo a perderla. El miedo es mucho mayor si su capital fue obtenido con mentiras, estafas, robos. Bueno, el enamorado si consiguió su amor incondicional con eso, vive igual: con miedo. Y más si la otra persona lo sabe, el miedo es recíproco, nadie puede vivir en paz sabiendo que en cualquier momento te puede hacer eso mismo a vos. El otro tampoco puede vivir en paz, esta bajo el rótulo de: "Me va a cagar, como yo a la otra por estar con ella"
El verdadero amor aparece solo, es natural. Es como cuando vas a plantar una planta, estas con la fatiga de que si crecerá bien o mal, después gracias a tus riegos y cuidados empieza de a poco, día a día, a crecer. Cuando ya es lo suficientemente grande la seguís cuidando para que esta no se marchite... nunca. El amor es igual, si nace natural el miedo es menor, si se consigue y se fuerza a través de engaños, robos, el miedo entonces es mucho más potente. Con robar me refiero, sacarle el chico/a a otra persona. Caer atrapado bajo la frase de: "Va a ser mía/o a como de lugar, no me importa si esta con el/la, va a ser mía/o". Podés estar bien con tu amor mucho, muchísimo tiempo pero llega un punto en el que cuando no estas un rato con ella tu preocupación empieza a perturbarte. Pensas en que otra persona entrará en su vida y te la quitará como vos a otro que anteriormente estaba con tu amor. De todas maneras, la culpa no es solo tuya, es de los dos. No existe infidelidad cuando hay amor.
Pensás en que si ella cambió a con quien estaba por vos, ¿por qué no te cambiaría a vos por otra persona? Suena lógico, pero hay confianza. La confianza lo es todo. Amar es darle el poder de destruirte a la otra persona y confiar en que no lo hará.
Por eso vos podés ser feliz, a pesar de tus cometidos. Sos feliz con ella, no te importa nada ni nadie.

La secuestraste y ahora son dos prófugos esperando venganzas pero tienen en claro que el amor es más fuerte que todo.
SU amor puede más que todo y que todos.

Me descargo: Estallo.

Vomité consciente por primera vez. No lo voy a hacer nunca más, es re al pedo. Desde éste sábado empiezo a ir al gimnasio.
Me cansé, me cansé de no sentirme a gusto con mi cuerpo. Sinceramente no sé que paso. Yo lo amaba, me encantaba. No sé que paso.
Sé que me contradigo. Que en mi entrada anterior hablaba como si fuese otra persona totalmente diferente a la que esta escribiendo estas lineas de ahora. Pero es un problema conmigo no lo tengo con los demás. Sé que soy una persona sana y realmente me alegra pero no sé que me está pasando. Necesito ir al gimnasio, voy a ir y en no mucho tiempo me voy a ver como me me veía antes: "Estoy re bien, me encanta"

Lo que necesito es un modelo a seguir, alguien que me diga: no comas que vas a terminar como la cachusa de en frente.
Pero no, cuando comento con alguien de que quie-ro-ir-al-gim-na-sio me sacan cagando.
Solo escucho frases desmerecedoras como: "No jodas, estas re bien" "No te quiero escuchar, ¿si?" "Callate". Que suerte que puedo escribir como me siento por acá, que bueno es saber que no me faltan dedos ni palabras para poder expresar/escribir todo lo que me pasa.
O sea no me veo gorda, no. Pero, ¿realmente esta tan mal querer ir al gimnasio? No, yo voy a ir. Tengo edad para hacerlo. No sé ni porque lo comento la verdad.
Lo peor de todo es que cuando oigo esas palabras de "aliento" por así decirle, me siento peor. Lo encuentro irónico.
Soy una persona que siempre ve más allá de lo que alguien te puede decir o hacer. Le doy no una, ni dos, sino tres tuercas más al asunto. Me hago la cabeza, busco más allá de un simple: "estas bien". Me fijo en como me lo dicen, en el tono de voz, en que mirada, cara me ponen.
Quizá ese sea mi problema, a todo lo que me dicen le doy otro sentido. Por hay hasta mal interprete las cosas. Veo más allá y no siempre es a mi favor.
¿Hace falta un ejemplo? OK voy a dar uno que es el primero que se me viene a la mente, es el más reciente sí.
-Tammy, te tengo que decir algo.
-Dale, decime.
-No, ahora no. Después.
-Dale no seas pendejo y decime.
-No mejor no.
-Dale decime!
-Bueno, pero después.
-No, ahora! Ahora me decís.
-No es que...
-DALE

Nunca más me dijo nada. Es más nunca más me hablo. Entonces me pregunto: ¿Por qué fui tan insistente? ¿no pudo haber sido más fácil si le decía?: Está bien, decime después. Le agregaba una carita dulce y fue. Pero no, siempre fiel a mi estilo yo. Siempre Tammy la insistente
Otra: ¿Gustará de mí? No, no creo yo le conté de mis cosas... No creo.
Otra: Y si por eso no me quiso decir nada? No. Por qué gustaría de mí sabiendo que.. (yo me entiend) No, no creo.
Otra: ¿No quiere ser más mi amigo? ¿No le gusta mi forma de ser? Lo meto siempre en problemas por eso es mejor alejarse de mí? ¿Será eso lo que me quería decir?
No sé, la verdad si supones algo agregame al msn y decime.
Estoy HARTA de hacerme hipótesis en la cabeza de casi todo lo que me dicen. Y digo casi todo, porque solo me pasa esto con las personas que me importan, que quiero o... que quise.. sí. Con los que no me interesan no me pasa esto. Es más a veces ni me acuerdo de sus nombres.
Imaginense lo que es mi cabeza! Es un laberinto, un loquero!
¿No sería más fácil hacer que no me dijo nada y listo? Como les aconsejo a mis amigos "Odialo y si lo querés tanto entonces hace que no te dijo absolutamente nada. Opa, ¿quién es Martín(un ejemplo)? Si no me vas a decir 'alguien que odio' decime 'no lo conozco'". Ese es típico consejo/aliento mío. Pero claro, siempre Tammy, la que aconseja lo que jamás hace.
De verdad me pasa esto, me atormenta y no me deja en paz después de un largo, larguísimo tiempo. Y por ende y para mi mal y el de otros(los que me soportan) la histeria, claro.

Odio que la gente me deje de hablar. ODIO QUE LA GENTE ME DEJE DE HABLAR!
De la nada no me hablan más. Es una de las pocas cosas que me hieren y mierda que no me tocan a fondo muchas cosas eh. Es... no sé, ¿mi punto débil? Si querés matarme ok, te digo como: quereme, amamame, después cuando mi cariño hacia a vos sea recíproco dejame de hablar. De la nada sí, no me hables más. Deja que los trabajadores de mi cabeza idealizan otra vez absurdas hipótesis en mi imaginación.
Bueno, después de esas dos entradas anteriores, creo que voy a ser de mi blog una especie de diario íntimo. Algo así como contar que es lo que pienso en este preciso instante. No, no me va publicar mis cosas INTIMAS, como lo haría en un diario INTIMO(nunca escribí en uno). La palabra misma lo dice: intimo, nadie más que yo lo debe de ver. Además me parece de pendeja boba publicar “Hoy hice el amor” o algo por el estilo. O sea, a quien le importa. No, pendeja no.
De verdad, me gusta mucho escribir, no sé si lo hago bien o mal, si se entiende o no lo que quiero transmitir, y desde lo más profundo de mí; no me interesa eso. No me interesa escribir para que cientos de amigos y contactos vean como estoy. No me interesa obtener seguidores. Mucho menos las criticas en contra, ni siquiera a favor. Lo que opinen de mí sinceramente no-me-in-te-re-sa. Si me dejaría por los comentarios de la gente… no sería nada de lo que soy. Si mando mi blog por alguna ventana de conversación es porque escribí algo que no tiene nada que ver con lo que esta pasando ahora en mi vida. Por ejemplo ayer mi entrada trataba de mí, de cómo me sentía; no quise que nadie lo viera. Igual, todo lo contrario, lo leyeron y muchos.
Tengo amigos que les encanta como escribo, otros que me creen loca, y otros que simplemente les agrada la música que hay en tammysgeneration.
Bueno, mucho prólogo. Me dejo de pla-pla-pla y escribo algo que quiero escribir desde que llegué a casa.
Vos, que estas siguiendo palabra por palabra tratando de entender algo. Seguramente estas bien de salud, por hay tendrás que se yo un problema no muy grave, pero, sindrome down no tenés ¿o me equivoco?
Como decía mi viejo cuando trataba con alguien ingenuo, bobo. -Mirá Tammy, a ese tontito/a, es una persona 6, 7 por no ser malo y darle menor puntaje. Como se nota que le faltan jugadores en la cabeza eh. No es cuerdo, no. Es lento no entiende nada de nada.
Mi papá hacía ese tipo de comentarios subestimando a gente sin trastornos como el que dije antes: down. A gente normal pero que no era rápida, a alguna persona ignorante por así decirle.
Pero hablando enserio y no siendo tan cruel como mi padre, realmente esas personas son un 10 comparándolas con las que sí tienen problemas.
Hoy estaba de lo más bien, no me queje en todo el día creo. Tuve un hermoso día. Pero claro, estoy loca yo, rumbo a mi casa me encontré con una plaza y quise entrar, no sé, quizá había decidido que necesitaba aire.
Entré, y no habían muchas personas. Estaban tres chiquitas con sus mamás. Subiendo y bajando del tobogán, haciéndose amigas entre ellas, ensuciándose de arena, despeinándose las trencitas. Me senté en una de las hamacas a pensar, a revivir en mi mente todo lo grandioso que me había pasado hasta ese momento. Sonreía, y quería ir lo más pronto a y volver a sentir (yo me entiendo) Pero estaba tan cómoda, tan tranquila, tan en paz. Ojo, no volaba en la hamaca, no, porque no tengo edad para hacerlo, y no quería. Simplemente me senté a observar detalladamente lo que estaba pasando a mi alrededor. Apoyé mi cabeza sobre la cadena derecha de la hamaca, y sonreía cada vez más y más. Me acordaba de tantas cosas, por ejemplo, de cuando era chiquita y mi papá me llevaba a esa misma plaza a jugar. Me acordaba por las fotos que tengo ahí con él porque de haber sido de otra manera se me hubiese sido imposible acordarme ya que era muy pequeña. Hubiese caído en un shock de depresión por: “nadie nunca me llevó a la plaza a jugar cuando era chiquita a mí” Sí, me conozco.
Inclinada y balanceándome me di cuenta de que dos mujeres se aceraban por el sector en donde me encontraba. Una señora un poco mayor que la otra. Una en perfecta salud(por lo que se notaba) y la otra con síndrome down(por lo que se notaba también). La de síndrome down se sentó sobre la hamaca que estaba al lado mío. Inconciente me paré y la hamaqué. Le dije ingenuamente:-Hola ¿cómo te llamas? La acompañante terapéutica me contestó sonriente:-No te escucha, es sorda-muda. Mientras la otra volaba más y más alto pero ya por su cuenta, me senté de nuevo en mi hamaca pero a diferencia que yo no volaba como ella.
La acompañante terapéutica entonces me dijo: -Se llama María ¿y vos?
Dije mi nombre demostrando que era una buena persona. Saqué de mi bolso un chocolate felt-fort y se lo di alegre a María. Ella me sonrió, y la otra señora también, solo que esta me dio las gracias.
Agregué:- De nada, uno cuando ve estas cosas lo hace reflexionar, darse cuenta de lo miserable que es uno por quejarse de los problemas que no significan nada al lado de los que tienen estas personas.
La señora me contestó mirándome fijamente: Tenés razón, nosotros tenemos otros problemas, pero aún así no dejan de serlo Tammy. Contame ¿qué haces acá?
-Vine a pensar, a tomar aire.
-¿Qué pensabas?
-De lo maravillosa que puede ser la vida si uno quiere. Miré, hasta María ahora se encuentra feliz, viajando en una dirección a otra, comiendo su chocolate.
-Tenés razón. Se te nota muy feliz.
Tardé algunos segundos en contestarle, le sonreí y le dije: -Lo soy.
La señora me miraba cada vez más sonriente:-Yo también soy feliz, a pesar de todo…
-Siempre va estar el “a pesar de todo” pero bueno, es la vida.
-Me gusta como pensás Tammy.
-Usted es psicóloga, yo también iba al psicólogo.
-¿A sí? Y ¿por qué?
-Verdaderamente hoy ya no sé, entendí que es la vida misma la que te hace pasar cosas que por hay no te las mereces. Nadie, ningún psicólogo te puede hacer olvidar. Pero bueno, yo creo que esas cosas te hacen una persona fuerte y calculadora. ¿No?
-Estas en lo cierto, estoy de acuerdo. La gente se piensa que el psicólogo te resuelve los problemas y están equivocados. Nosotros los que hacemos es de una manera u otra, hacerles olvidar, hacerles pensar que la vida continúa.
-Claro, a veces lo que hace falta es una palabra de aliento, una charla con risas, algo. Digo, para la gente en buen estado como vos y yo. La gente que en verdad lo necesita como María sí merecen tratos especiales y demás.
-Si todos entendieran eso, que no hace falta un psicólogo sino eso que acabaste de decir.
María me pedía otro chocolate agarrando de mi bolso desesperadamente. Le di otro (sí, amo los chocolates) se paró de la hamaca, abraso a su acompañante y le dio un beso en la mejilla. Algo así como diciendo: gracias por traerme.
Yo sonreía con ternura, no podía estar mejor. La psicóloga entonces me dijo riendo: Bueno, creo que ya se cansó, un gusto gracias. (a maría, sonriendo) Decile chau a la chica. María entonces me hizo una seña con sus manos y le dije:-chau María-saludándole con un beso en el cachete. La psicóloga me saludo también y me volví a sentar en mi preciada hamaca. Me senté sonriendo y pensando en lo bien que estoy de salud. En que tengo que valorar muchas cosas en mi vida. En María, en lo que hablamos con la pscóloga. En los nenes que ahora estaban sobre la arena haciendo no sé que figura. Tan bien me sentí en ese momento, feliz me fui a volver a sentir (yo me entiendo).
Que loco es todo ¿no? La mayor parte de mi buen tiempo me la paso quejándome, odiando, gritando a todas esas personas que en verdad me quieren. No se cuando fue el día, mes ni año que me volví una perfecta calculadora.
Que injusto es todo ¿no? Sí, puede ser, pero hoy, no hace más de horas, me di cuenta de que tengo que valorar lo justo que me queda y puedo afirmar con certeza que no se me va a ir de las manos jamás. O tal vez se me vaya si sigo con mis insoportables actitudes como hasta ayer.
Sonrío aliviada y no por complacer a otros, o por creer febrilmente que sonriendo puedo opacar el dolor que me mata dentro. Por conveniencia hoy no sonrío. Para que mis victimas caigan en mis trampas tampoco. No, hoy no es así.
Sonrío porque me di cuenta de lo maravillosa que puede ser la vida. Es increíble como desvaloré a todos los que están conmigo, los pocos que me apoyan, que me soportan, los que me aman a pesar de todo lo malo que puedo llegar a tener. Por confiar en mí una y mil veces a pesar de que mentía y planeaba algo mucho más vil próximamente. Los dejaba tranquilos a través de frases y actitudes creíbles aunque eran sólo momentáneas. A todos ellos gracias. Gracias y perdón.
Yo sé que un simple gracias que no van a leer, por razones visibles no les doy mi blog. No me gusta que lean mis cosas y menos ellos que por hay pueden llegar a formularse absurdas hipótesis llenas de culpa y verdaderamente hoy no quiero eso. Quizá tiempo atrás sí pero hoy no.
Me di cuenta de que todo lo que me paso es parte de la vida y sí, puede que sea injusta, que no me haya merecido nada de todo lo que tuve que vivir. Mucho después decidí dar un giro de 180º. Quise cambiar rotundamente a lo que soy hoy, o lo que fui hasta ayer. Y digo mucho después porque seguramente me cansé de dar oportunidades, de complacer a todos, de demostrarle a muchos que me afectaba. Quería que me escucharan que me entendieran, que se acerquen debajo de mi cama en donde me escondía y me secaran las lágrimas. No me importaba descubrir hasta donde podía ser capaz de llegar con tal de un poco de atención.
Cuando se dieron cuenta, les di a entender que ya era tarde, que me la pase vidas tratando de conseguir un maldito abraso, alguna palabra de contención, de aliento, algo.
Tal vez por eso me soportan, porque sienten culpa, o lastima…que sé yo.
Hoy solo sé que quiero vivir, quiero sentir cada minuto, ¿bien o mal? Es lo de menos eso, yo puedo sentirme bien si quiero. No sé si a los demás les pasa pero yo por mi parte, si quiero estar perfectamente bien lo estoy, si quiero intentar morir de dolor recordando lo puedo hacer sin interrupción alguna, porque sin darme cuenta aprendí a no dejarme ayudar, a no escuchar. Soy necia; me pueden decir sesenta mil veces que algo esta mal pero aún así no lo modifico hasta darme cuenta yo misma de mi supuesto error. Ven ahí lo tienen escribí supuesto error, tal vez todavía no este del todo segura de que descargarse haciendo mal a la gente este mal. Encima lo peor de todo es que no es “la gente” son mi familia. Los otros (yo me entiendo) no me importan y quien sabe por hay en un tiempo no muy lejano o tal vez sí, este dispuesta a cambiar con ellos también. Pero pienso que lo primero es lo primero ¿no?
No me perdonaría un día despertar y solo tener el recuerdo de una pelea más, de un te odio, de un no me haces falta sabiendo bien por dentro que sí. Me moriría de culpa si hoy te vas y el día de ayer solo te reproché. Un día más, el último. No, no lo soportaría y que bueno que me doy cuenta no demasiado tarde.
Me lo vinieron diciendo durante toda mi adolescencia ya que la pre (adolescencia) me aislaron de todo pensando que no entendía nada. Me hicieron a un lado pensando inútilmente que así no iba a salir lastimada y ¡que lastimada estuve durante mucho! Pero bueno ya no más.
Me puedo imaginar lo que queda de mi vida sin vos, vos sí. Sos lo más importante y recién hoy caigo Irene. Me puedo imaginar si no estas más conmigo y no lo digo por la presencia porque mucho no te veo pero ¿que haría si solo tengo un recuerdo de gritos tuyo? No, me muero.
Yo sé que duele pensar que tenés una hija así. Que lo menos que te mereces es esto. Sinceramente espero que algún día me entiendas aunque lo creo imposible. Te amo pero no voy a cambiar. Perdón por tanto mamá, te juro perdoname por todo. Siempre vos ahí para mí, insistente pero ahí estas: no te fuiste. Vos no, yo me fui, mi papá se fue. Gracias por absolutamente todo. Por lo malo y lo bueno gracias. Me duele no poder contarte todo lo que siento y me pasa (como antes, ¿te acordás?)porque se cortaría del todo el poco vínculo madre-hija que tenemos. Pero me prometo a mí misma que de ahora en adelante voy a ser todo para que ese pobre vínculo se transforme en uno más grande. De a poco. Es mi turno ahora de estar ahí para vos, de comprenderte, de tratar de ayudarte. Vos ya hiciste mucho por mí. De todas maneras, siempre te voy a necesitar a vos y a tu cariño que me gustaría desde lo más profundo de mí decir que es incondicional pero no, si te enteraras mami… Sospechas pero aprendí a ser la mejor de las actrices, cuando me conviene, claro. Me creíste. Me creíste sí, pero si quiero cambiar para mejor con vos se me va a ser muy difícil seguir negando.
A todos perdón y gracias. A todos me refiero con los que estoy segura que me quieren a pesar de cómo soy y me aguantaron hasta el día de hoy. No a todos los que tienen culpa, porque sí hay culpa y mucha. A ellos solamente tengo para decirles: los odio y les deseo la muerte más lenta, pobre y cruel que me imagino. Ya les dije; son ratas negras de ojos rojos para mí. Y sonrío satisfecha cuando las piso, cuando quiero yo les devuelvo la pisada de hace años. Con la diferencia que yo no me arrepiento. Nunca lo voy a ser. Mátense, o mejor dejenme a mí que lo haga.
En la vida hay que perdonar pero no a todos. Para mí no todos son dignos de una segunda oportunidad.
Quiero dejar mi odio, rencor y dolor acumulado a un lado. Yo sé que van a volver, yo sé. Me propuse esto hace mucho, a diferencia de darme cuenta de lo valioso que tengo y que nunca se fue y nunca se va a ir, como ahora. Si el sufrimiento vuelve no importa, aprendí que es parte de la vida. Pero ahí voy a estar yo superando todo, como siempre. Viviendo minuto a minuto, siendo feliz. Porque… es verdad, nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Si los voy a perder me voy a llevar un hermoso recuerdo. Si me pierden va ser lo mismo. No van a llorar por que se fue la pendeja que se quería morir, la que gritaba más fuerte, la que se escapaba, la que tiraba y revoleaba cosas, la insolente, la rebelde sin límites (quizá eso jamás lo cambie, me encanta), la que no tenía tiempo para ustedes, la que siempre gritaba ¡te odio!
No, no me queda duda que van a sentir alivio, no sufrimiento por que se fue una desquiciada. No quiero que pase eso. Si les falto (¿Qué estoy diciendo?)van a tener en sus memorias a Tammy: la loca, la terca, la frívola, la sensible, la que llora en películas, la que canta, la que baila, la que se termina libros en 3 días, la que dibuja y se cree piccasa, la que ayuda, la cariñosa, la que te abrasa y te dice “te quiero” tiernamente. La Tammy feliz.
Necesitas escribir, estas harta de todo, de todos. Sentís dolor: te caíste. ¡Genial! un gran moretón te hiciste. Tenés hambre pero te impongo que no vas a comer. Tenés una meta inconclusa, admitís que estas loca; querés pesar cuarenta y cinco.
La gente (tu “familia”) trata de acercarse a vos preguntando visibles por qués, prometiendo cosas que a la larga jamás cumplen.
Realmente, ya no te sorprende su cinismo, ya no. “¿Por qué estas así?” ¡Qué irónicos! ¡Por el de arriba!
Esa multitud de gente falsa te acorrala, te abruma y cuando les gritas, porque si les gritas, no podes más, no aguantas más preguntas absurdas que ellos mismos saben las respuestas, les gritas que se vayan que querés estar sola. Entonces, ellos como siempre, dejan sus oídos antes de pasar por tu puerta y no te escuchan. Vos gritas con más fuerza, les decís que no los querés volver a ver más, que los odias, que se vayan. Sos muy histérica, sí. Pero no, ellos no se van, siguen, siguen ahí cerca tuyo molestándote, violando tu privacidad. No entienden que en momentos como ese te gusta estar sola, con el volumen de la música a todo lo que de, hablar con vos misma, gritarte a vos misma (ya te dije que estas loca ¿no?) planear tus nuevas estrategias ya que éstas no manipularon lo suficiente y por eso estas así ahora.
Querés olvidarte por un instante de todo, mandar todo a la mierda, escaparte por la ventada e irte. ¿Con amigos? No, para qué, si son iguales: ¡¿Qué te pasa?! Contame Tammy, dale ¡soy tu amigo! En ese momento te viene a la mente: ¡CONTAME TAMMY SOY TU MAMÁ, TU PAPÁ! TU…no sé.
Ellos son iguales, insistentes, lo único que les importa es tu maldito por qué, “¿por qué estas así? Contame dale, confiá en mí”. Y a vos eso te saca, porque en vez de hacerte sentir mejor, ellos no, insisten en hacerte recordar porque estas mal, es decir, te hacen sentir peor de lo que estas. Por eso no te escapas con amigos, no. Te escapas por la ventana sola. Sola sí. Corres, querés correr, te vas a la plaza más cercana y corres. Cuando te cansas entonces te sentas sobre el pastito, como indio. Empezás a arrancar el pasto, uno por uno. Sentís el aire que hace flemar tus cabellos negros, estas tranquila, en paz, bien.
De pronto se te acercan perros, grandes, olorosos y abominables perros. Antes de irte a otro lugar, cuando te estas levantando te quejas, puteas un poco en voz alta, a propósito, con la intención de que el dueño mal vestido se sienta mal. Y se vaya él con sus perros, no vos, vos no, sino el.
Sos así vos, manipuladora. Una maldita manipuladora, amenazas a tus pares, o no, más bien a los integrantes de tu familia, que si por no lo sabés ellos son los responsables de tu ira. Los odias, los odias y los querés a la vez ¿Quién te entiende?: nadie.
Tenés memoria selectiva también, quizá por eso odias, y también por eso querés.
OK basta. Te volviste a sentar satisfecha, ya me acordé. Te propusiste escuchar música pero no podías estar más serena, así que optaste por quedarte tranquila. A vos no te importa mucho la tecnología, con esto no quiero decir que ames a las plantas, animales, demás, no. Te habrás dado cuenta que sos temerosa a los perros, no te gustan, te dan miedo, los odias. ¿Alguna mala experiencia con estos? No, simplemente elegiste odiarlos.
Sos así vos, odiosa. Odias mucho ¿Te odian? Tal vez, no caes bien a simple vista, todo lo contrario; das impresión a víbora, a mala persona. ¿Sabes que es lo peor? (¿peor?) que te gusta. Te gusta no caerle a la gente. Tenés gente que te quiere y que querés también pero eso depende de mucho. Seleccionas bien a tus amigos, porque sos muy desconfiada. Aprendiste a serlo no hace mucho, hace poco, por algo que te paso. La gente que te conoce bien, sabe, y digo que te conoce bien, porque no te llegan a conocer del todo. Ellos saben que no sos mala como la mayoría cree, que estas dispuesta a ayudar, siempre y cuando tengas ganas, claro. Sos muy pajera sí. Vaga quise decir, hay días en los que no te dan ganas de hacer nada, y nada es nada eh, nada. Te gusta la nada, la nada misma te encanta. Te llevas bien con ella pero jamás te juntas, porque vos sos mucho, sabes hacer muchas cosas, mejor dicho. Las cosas que te gustan las sabes hacer perfectamente bien, las cosas que querés hacer, sí. Cuando te propones algo, no paras hasta conseguirlo, o más bien, no dejas de manipular hasta conseguirlo. ¿Te pareces cruel? Quizá. Un poco (¿poco?), a veces. No te arrepentís casi nunca, te gusta como sos, te gusta tu forma de hacer las cosas, esas tácticas que por hay ahora te parecen crueles.
Tenés material para llegar a tu meta, sos imparable cuando te propones algo. A esto sumale que sos la más terca del mundo. Sí, la más, no exagero.
Sos cariñosa, ¿te sorprendiste? Sos muy cariñosa, muy gentil cuando querés serlo. Sensible, igual, cuando tenés que serlo no lo sos. ¿Te doy un ejemplo? OK ahí va: “ladrona muere secuestrada, robada, sangrada y violada por 15 hombres” ¿Feo no? No. A vos no te parece feo, es más, esto es lo que decís: -¿Y? Qué me importa. Mejor, un animal menos. Le pasa por hija de puta (sí, asimilas que su madre anduvo/anda en algo raro…rarito) mejor -te reís amargamente y finalizas tu diálogo diciendo: la odio. Otros te dirán: -¡que mala Tammy!, pobre, esta bien que en su pasado actuó mal pero no se merecía una muerte tan fea. Para vos esos son todos mediocres, menos que vos, no están a tu altura, eso son ellos para vos: poco.
Las películas te sensibilizan, Buscando a Nemo, es tu peli preferida. Te encanta, y te hace llorar. No, no sos tonta, sos muy viva, pero ya te dije, te sensibilizan cosas pequeñas, como películas, libros, y algunas otras que pasan por las noticias: Telefe noticias merece tu llanto.
Pero escuchá, si algo como: “20 OBREROS ESTAN EN EL HOSPITAL PIRULO”, y alguno de ellos llega a ser tu tío (no tenés tíos obreros no, pero es un ejemplo) vos no lloras, es más ni siquiera mostrás mínima preocupación. No te importa. ¿Ves? Por eso te digo, la mayoría de las veces, cuando tenés que ser sensible no lo sos.
A ver ya que estamos hablando de tu dividida y paupérrima familia, te cuento que tu abuelo murió este año, en enero creo… ¿Te dolió? ¿Lloraste? ¡No! que vas a llorar, ¡te reíste! ¡Te reíste, sí! Tu mamá se enojo con vos y no era su padre el fallecido precisamente eh. Es buena ella, con los que no tiene que serlo es buena, con vos a veces sí, pero te dije que tenés memoria selectiva entonces casi siempre te acordás de todo lo malo de Irene. Sí ese es su nombre, no le decís mamá, la llamás por su nombre. Irene. Tu papá no te quiere, pero a pesar de todo, vos lo admirás, lo admiras y te gustaría un poco ser como él. Bueno, sí que te quiere. No, no te sientas mal. Pero te gusta pensar de esa manera, al fin y al cabo así lo estas defendiendo un poco. ¡Si te contara todo Tammy, entenderías todo tan pero tan claro! Pero te cuento, que nos están leyendo muchas personas así que no, eso se queda sólo para las dos. Bueno vos a tu papá lo querés y mucho, y el dice que también pero no demuestra nada de eso. En parte, por eso pensás que no te quiere. Por eso te cubrís bajo la frase que usan los mediocres, la pedís (¿la pedís?) prestada un rato solo para no decaer, respirás hondo y decís: “Todos nos equivocamos” Odias, odias esa frase, te la dicen a menudo, pero bueno que vas a ser.
Sos muy impuntual, a veces te gusta serlo, pero con el tiempo te vas a dar cuenta que es un defecto, uno muy grande que no siempre te hace pasar buenos momentos.
Por sino te diste cuenta sos muy egocéntrica. Primero estas vos, siempre primero vos, y después si te sobra un poco de tu sagrado (¿qué decís?) tiempo los otros. No, enserio sos así. Te doy un ejemplo para que me creas, mejor.
Una vez no hace tanto una amiga que aprecias mucho te preguntó: -Sí estuvieran al borde de la muerte vos y tu mamá y tenés la posibilidad de salvar a una de las dos, ¿a quién salvarías? No dudas ni un segundo en responder y dijiste:-¡A mí! A mí a mí ¡a mí! Ella ya vivió, ¿para que salvarla? no, a mí.
Tu amiga no se mostró sorprendida, se esperaba esa respuesta viniendo de vos, y te respondió lo que ella misma pregunto sin que vos se la cuestiones porque ya sabías cual sería su respuesta, dijo: -No, yo no, la salvaría a mi mamá y no lo pensaría dos veces. La comprendiste, le sonreíste y cambiaste de tema.
Te diste cuenta de lo miserable que sos, ella ama a su mamá y daría su vida por ella. Vos también la querés pero a tu manera, y te diste cuenta que tampoco como ellas. Digo ellas porque supongo que casi todas aman y darían sus vidas por la mujer que les dio la vida.
Cuando estas sola entonces te preguntas ¿por qué? ¿por qué soy así? ¿cuándo me volví así? ¿estoy mal? Te contestas sola, mientras lloras, y no dejas de recordar.
Esos momentos depresivos, (ataques emos les llegaste a decir cuando solías ser pendeja (¿dejaste de serlo?)) aparecen en tu vida muy a menudo, eso es lo que me gustaría que cambies. Sos un tanto depresiva, te gusta (no, no te gusta) recordar lo malo, hacerte mal.
Sos masoquista, muy. Consecuencia: sentís el corazón vacío. No, no es joda, lo sentís vacío, ¡vacío! Odias eso.
De todas formas, casi nunca demostras tu angustia, no te gusta hacer participe a otros de tu pena. ¿Orgullo? quizá. Preferís llorar sola.
Vos sos divertida, tus amigos se ríen y se ríen cuando están con vos. Tal vez por eso no te gusta que te vean mal, al menos ellos no.
Pero llega un punto en el que ya no soportas más, tu cuerpo y tu alma te piden a gritos que te saques toda esa mierda que estuviste llevando dentro y sos tan loca que el otro día te descargaste con la mamá de uno de tus amigos. Verdaderamente puedo decir que es una persona de confiar, te prometió no decirle a nadie, y hasta ahora cumplió. Necesitabas palabras de una persona madura.
Podes fingir tan bien que todo esta okay, pero pobre del que este con vos cuando estalles. No te importa quien sea, mientras no sea tu mamá, cualquier otra persona es bienvenida a ser testigo de tu historia, de tu secreto, de tu llanto.
Antes, para paralizar esa angustia: comías, comías y comías, pensando, ingenuamente, absurdamente que así ibas a volver a sentir algo en tu corazón. No, nada, por eso pesas 48 kilos (no engordas, sos flaquita)
Te diste cuenta que el descargarte te alivia pero nada más que eso. La angustia se para solo con amor, ¿soné dulce? y, cuando querés serlo lo sos. Igual no es joda, el amor te salvó de muchas cosas. Hablando de eso… sos rara, sos rara sí. Amas con locura, sin límites, desenfrenadamente, pero ya te vas a dar cuenta a quién. No te asustes… tenés cosas peores.
No te gustan los gritos, odias que te griten, te pone mal, te llena de vacío oscuro el corazón, odias los gritos. Es decir, te gustan los tuyos (¿te gustan?) pero no los de otros.
Corrección: soportas* tus gritos. No pienso borrar mis errores, como dije en un principio: necesito escribir.
Te gusta cantar, pero más te gusta dibujar, te crees Piccasa cuando lo haces.
Sos grandiosa, o al menos así te sentís. De lo demás te vas a dar cuenta sola, experimentando, probando, armándote metas y planeando tácticas para llegar a ellas. Sos así.
Lo que la gente diga, opine y juzgue de vos, no te importe. Busca sus errores más preciados y más desgraciados defectos (des-graciados), hace que se den cuenta de ellos solos (¿solos?) y el final ya lo vas a descubrir.
Te considero fuerte, lo sos, aunque a veces te caes (ojo, te caes por probar, por lo terca que sos, no porque te pisan, ¿me entiendo?) No importa, nunca esta de más una experiencia en tu legajo. Y yo te digo resorte reforzado, porque siempre te volves a levantar.
Los gritos quedaran grabados en mi cabeza, el dolor que mi alma siente en este momento tal vez se quede gritando en silencio y jamás se vaya, además.. para que quiero que se vaya si tarde o temprano después va a venir, esa es su función en mi vida: aparecer con constancia, visitarme a oscuras y en soledad cada vez que se le plasca. Entonces si va ser así mejor quedate conmigo siempre, vos que podes, no te vayas tristeza. Para que acordarme si fui feliz, si me reí, si perdone, si ame, ¿para qué? si ahora, esto que siento tapa todo eso increíble que alguna vez y que no me acuerdo ahora viví. Una vez, no hace mucho.. alguien me dijo.. "cuando estés triste acordate de esto tan lindo que vivimos hoy, te va sacar una sonrisa, te lo aseguro". Bueno dejame decirte, aseguraste mal, trato pero se me es imposible recordar. Igual soy yo, que soy tan complicada y terca.. vos sabés, te amo y gracias por tanto.
No me pongo triste por cualquier cosa yo, mis razones de quererme morir son grandes, y mucho. Tengo a un mundo que culpar, tengo a un mundo que odiar, tengo tanto por gritar, por seguir gritando.. pero me quedo en que de nada me sirve, de nada me sirvió y de nada me va a servir, al menos para hacerme mas rencorosa de lo que soy. ¿Realmente quiero seguir siendo así? No, NO QUIERO. Trato de cambiar, de pensar que tienen sus razones, de que yo estoy mal, pero es inútil, no llego a nada.. El dolor no para.
No quiero volver a buscar esa salida, no quiero llegar otra vez a eso, pero hay algo que me lo pide, quizá al ver correr mi sangre por el piso me sienta mejor.. o quizá solo me haga acordar ese infierno más y más. Odiar más y más, llorar más y más, y así.. siempre. Ya me olvidé de lo que es querer, siento que nada tiene sentido, que el amor no me esta ayudando... perdoname si vos lees esto, si te duele o si algo.. perdoname. No se, quizá lo mejor sea decirle adiós a todo, a la vida, al amor.. a mí.. Tal vez esa sea la salida, la solución.. eso va ser lo mejor, para todos, para mí no estoy del todo segura...
Ni siquiera se porque escribo estas lineas, que me están doliendo tanto por dentro.. ni siquiera se de donde saco fuerzas para teclear, porque sí, me está doliendo..
Los minutos pasan, y más me convenzo de todo eso que hace no mucho me gritaron.. y sí, nadie me quiere, a nadie le importo, y sí, soy la peor de las hijas, una mierda, no valgo nada, soy maldita, estoy maldita, soy el diablo en persona, la peor persona.
Nadie merece estar enamorada de mí, no sé corresponder de la misma forma, solo sirvo para lastimar, nunca para hacer feliz, nunca. ESTOY MALDITA, MALDITA SOY
Ni siquiera tengo fuerzas para vengarme o ver el lado bueno de esto como lo hago siempre con todo lo malo que me pasa. Es decir nada, esta vez, por primera vez me siento acabada..
Estoy segura, esa es mi salida, o más bien es mi entrada a lo imposible de salir, en donde ya estuve y salí por ruego de otros.. (los mismos que me hacen mal, que irónico no? los odio tanto, estoy harta de esto, de que me hagan sentir así, como ahora, y que después se arrepientan. y así por años, y así por siempre) pero me acuerdo y solo llego a que si fuese por mí me hubiese muerto allí..
Voy a marcar mis heridas, voy a ser que este dolor que siento por dentro se sienta y se note por fuera.


Hasta ya no poder más...
Desde ya hace muchos años y por razones que me implican a mí.. me interesé por esta enfermedad que te mata en vida llamada anorexia.
El año pasado participé para informaciones negativas al respecto. Lo hice primero que nada porque era un proyecto del cual uno de mis amigos era el vocero, por alguna manera decirle. Conocí muchas chicas que padecen de la enfermedad.. Porque eso es lo que es, una enfermedad. Es un trastorno psicológico que te consume, te desgasta, a veces por hay te da, pero otras te quita, te mata en vida.
Estas princesas(así se hacen llamar)lo que buscan es ser perfectas, en cuento más notables sean sus huesos más cerca están de llegar a su meta; "la perfección". Para nosotros, que no padecemos la enfermedad, no es perfecto ver huesos que sobre salen y marcan todo el molde de tu cuerpo. No nos parece perfecto ver costillas visibles y muñecas frágiles que a distancia podemos afirmar con certeza: "No tiene fuerza, seguro no puede levantar ni una jarra"
Para ellas, mientras menos pesen, más cerca de ser perfectas van a estar y todo el esfuerzo y sufrimiento del día a día va valer la pena.
Para nosotros mientras eso pase, están muriendo un poco día a día, más cerca de la muerte están..
Morir no es ser perfecto, morir es ser nada.
Y con ese estado el único recuerdo que sus seres queridos van a llevar de ellas son los últimos días postradas en una cama de clínica con la esperanza de hallar una salida.
Ellas quieren ir presumiendo su cuerpo por la calle y mirar que las señalen pensando que dicen: "¡QUE FLACA QUE ES! YO QUIERO SER COMO ELLA" pero la realidad es que están diciendo: "MIRÁ, SINO COMES VAS A TERMINAR ASÍ". Piensan y ven de manera adulterada, creen que lo que hacen las favorece, que esta bien, que esta.. perfecto.

Esto no es un juego, es lamentablemente cierto, macabro y doloroso.. A raíz de la ilusión de adquirir la apariencia perfecta, las chicas que conocí el año pasado están cada vez peor. Conocí once. Tres de ellas tienen un peso normal desde hace varios meses y hoy por hoy están luchando día tras otro para no volver a caer en las manos de Ana(anorexia) y Mía(bulimia), ellas ahora reconocieron que son princesas con o sin su consentimiento. Las otras ocho están cada vez peor. Ayer hablé con tres de ellas por medio de mi amigo. Pero solo pude entablar una conversación de al menos 20 minutos con una. Tatiana es su nombre, tiene 16 años. Ella está llegando a pesar cerca de 43 kilos que no es normal para su 1.72 de estatura.. Tati ya tomó consciencia y admitió que está enferma. Cuenta con la ayuda de psicólogos, médicos, y sobre todo el apoyo de sus padres y sus amigos para poder salir por fin de esta pesadilla.
Por desgracia algunas adolescentes pueden ser muy vulnerables.. por desgracia no todas recapacitan, siguen cegadas, aferradas a la mentira; a la ilusión de la perfección..





Yo peso 47 kilos y medio y mido 1.63. Estoy a gusto con mi cuerpo. Si llego a engordar y por razones obvias; como mucho, amo comer, no voy a dejar de hacerlo para volver a mis 47 kilos y medio. No voy a privarme de lo indispensable. Si llegase a pesar 55 kilos comería lo normal, no en exceso como ahora, pero de todas formas no voy a dejarme morir por eso. Solo quería agregar esto por si se malentendía la entrada y escribiese como si fuese una gorda recentida, no. Lo escribo por interés, porque de alguna u otra forma pase por algo parecido, porque realmente me importa y me entristece ver gente morir por causa de esto.
Katy, Cristi, Cinthi: las admiro por su valentía y fortaleza de seguir luchando por no volver a caer a lo absurdo.
Tati: Si seguís confiando y dejandote ayudar como hasta ahora, los cambios los vas a poder ver y sentir de nuevo.

Princesa siempre, naciste así y así te vas a morir; princesa.

Me gusta ayudar

Es la verdad, me encanta ayudar, amo hacerlo. Siempre estoy dispuesta a ayudar al otro, ojo, siempre y cuando crea yo que sea merecedor de mi ayuda. Supongo que lo hago porque es una manera de demostrarme a mí misma que a pesar de todos mis actos.. que como siempre suelo decir, que "para algunos esta mal", y digo para algunos porque hay muchos que los festejan, que les agradan mis forradas. Sí, voy a ser clara, eso que a gente le gusta y lastima a otros esta mal. ¡Uy! ¡Es la primera vez que lo reconozco! Al menos lo escribí y no lo pienso borrar.. Es un pensamiento que tengo guardado en mi cabeza desde siempre pero jamás lo escribí, y no lo dije obviamente. Supongo también que es es un avance. No lo pienso decir tampoco eh, no.
Bueno sigo.. A ser sincera pienso que ayudo a todo aquel que pienso yo que es inferior a mí.. o que es más débil, mejor dicho. Sí, en mi mundo tengo niveles de superioridad. Yo soy el centro, el punto de partida. Y pienso yo, erróneamente o no, que todos los que son menos experimentados que yo son eso, menos que yo. Y por ende suele haber gente superior a mí pero simplemente esas cosas no me gustan reconocer. Prefiero hacer la vista gorda y ayudar.. sí, ayudar a esos que pienso que son menos que yo. Ojo, esto no quiere decir que les tenga lástima ni nada parecido eh.. No, al contrario. Los admiro por no conocer lo que yo por fuerza de otros tuve que hacerlo. Muchos de ellos también me admiran, y de esto surgen malos entendidos: Se piensan que hago lo que digo, y no, no es así. Que perfecta sería mi vida si lo hiciera.. ¡que aburrida! no, a mí me gustan mis errores.
Yo aconsejo, puedo citar las oraciones más útiles y buenas del mundo si me lo propongo, pero de ahí a que yo las cumplas... mmm.
A diferencia, yo me arriesgo, me freno y pienso: Si lo que le dije a el/a y le funcionó, que tal si yo hago tal cosa x y lo mejoro.. o mejor.. que tal si lo cambio por completo y ¡lo mejoro aún más!
Casi siempre estas pruebas que hago conmigo me salen mal, entonces las personas ayudadas por mí me preguntan, ¿por qué hiciste eso mal si vos me dijiste como hacerlo bien? La respuesta es que me gusta ver siempre más allá. Siempre quiero cambiar lo recomendado. Agregarles o sacarles pasos, distorsionarlos. Pero siempre pruebo en mí.. Me arriesgo yo, yo sola. Si me sale mal me va a afectar a mí, nunca al otro. Nunca. Y eso me sirve de experiencia y tengo la enorme satisfacción de haber probado de todas las maneras. Esta me funcionó esta no, ok para la próxima voy a ser la que sí porque AHORA SÉ que la otra no. Soy así yo, me gusta probar de todo, y soy consciente, de ante mano sé que puedo fallar, pero no me importa yo quiero saber, yo quiero probar.
Ellos no sabían esto.. por ahí tenían la idea de que soy una testaruda masoquista y terminó ahí. Igual nunca les respondí porqué no me gusta darle explicaciones a nadie, y menos cuando me equivoco. Ahora que lean esto seguramente entenderán y tal vez me admiren y me quieran más.
Me acomodo un poco, me hago sonar los huesos del cuello, estoy muy cansada. Son las tres y trece de la madrugada, que largo día tuve hoy...
Me miro los dedos, se mueven sin parar y es que están escribiendo estas palabras que no tienen sentido alguno hasta ahora..
A mi izquierda, me encuentro con un vaso de leche, está por la mitad. Y una cucharita que uso siempre para mover la leche y el café. También veo un paquete de cerealitas, me quedan seis. Veo una lapicera bic, un lápiz alemán, una hoja.. en ella una mirada dibujada, dibujada por mí claro. Una pincita, el control remoto, la envoltura de los chicles beldent..
A mi derecha, el piso (no quiero ver arriba) y un poster tirado. No sé porque está sobre el asfalto la cara de Miley Cyrus. Veo mi rimmel de maybeline tirado también, abierto.. si estuviese con mis ganas de siempre...,casi siempre.. me levantaría de inmediato pero repito, estoy cansada. Si lo levanto ahora o mañana da igual. O no, quizá se me seque, pero tengo cinco rimmels más (sí, los adoro), son mi cosmético preferido. Seguramente te puede sonar patético pero sin rimmel, no vivo.
Miro abajo, veo mi pelo lacio, mi collar de corazón, mis piernas, mis pies, mis medias.. ¿Qué pasó? Me encontré con el piso de nuevo. Veo una pintura acrílica color negra. Bueno, no alcanzo a ver nada más, estoy con la luz apagada. Lo único que ilumina mi vista es la pantalla de mi computadora. Hablando de ella, veo restos de cerealitas en mi teclado. ¿Qué pasó?, ¿te parezco repugnante? a mí mamá también, no me afecta. Ares, msn, word, siete ventanas de conversaciones; mis iconos de la barra de inicio. Con el único que chateo es con Federico, mi broeta. Estamos hablando de que lo normal es relativo, que cada uno tiene su ideología. Lo normal para Fede es tirarse en el balcón con su guitarra, un cigarrillo y empezar a tocar.
A los otros seis por qué no les contesto? primero porque no me fije quienes eran, segundo porque estoy escribiendo y cantando al mismo tiempo; Shakira, mi dulce voz entona. Y a Fede sí, porque hablo con él desde hace muchísimo tiempo, es muy buena persona y tenemos muchas cosas en común. Te quiero mucho Fede.
Bueno, miro arriba.. mi techo no tiene humedad, a algunas casas que voy encuentro eso, humedad. Techos que parecen cáscaras a punto de salirse, avejentados y sin pintar. Bueno eso por suerte no lo tengo yo, mi techo de color blanco, hace si mal no recuerdo 5 meses pintado.. ¿Sabías que ya no te voy a ver nunca más? Sabías, sí. Yo te miro habitación te miro, pronto te dejo, pronto me voy...
Titilea y titilea mi ventana de conversaciones, entre paréntesis un ocho, ¿quién será? ¿Serás vos? No. Me pone nerviosa ver eso naranja parpadear, mejor bloqueo el msn.
Suena de mi reproductor de música una canción que hasta hace dos meses me hacía llorar descontroladamente. Pero ahora ya no, ahora ya no me hace llorar...
No me importa si estas líneas no tienen sentido, si no tienen la carga poética de otras entradas, si no le complacen a alguno que otro crítico que se empeña en seguir leyendo esperando un rasgo de genialidad y metiendo presión para que eso suceda. Estas líneas tienen sentido para mí, porque puedo golpear el teclado con fuerza, con pasión, y sé que no voy a revisar el contenido cuando acabe, ni la redacción, ni la ortografía, sino que voy a volar, a seguir la canción que mis oídos escuchan, a seguir el ritmo con coraje, con rebeldía, con el permiso que me doy de ser libre, desinhibida, y quizás incoherente, qué me importa, qué más da. Me voy a observar sin interrupción alguna esas cuatro paredes, mi izquierda, mi derecha, mi arriba y abajo. Me voy a hacer eso sí, no me voy a permitir arrepentirme dentro de 1 semana por no poder volver a verla nunca más..
NO escυchσ y SIGO, porqυε мυcнσ lσ qυε
εs PROHIBIDO мe нαcε V I V I R «




Supongo que en situaciones de tomar una elección importante siempre es más fácil hacer la vista gorda o mirar para otro lado. Y la gente suele elegir lo más fácil, claramente, porque es lo que demanda menor esfuerzo. Pero eso nunca es lo mejor para uno.
Todos tenemos la oportunidad de elegir, pero no todos somos capaces de optar por lo difícil y arriesgarnos.
Por otro lado esta la gente que se conforta, llena de mediocridad e ignorancia, que no quiere luchar. "Que sea lo que Dios quiera". Y si Dios no quiere, mala suerte.
Todos los seres humanos necesitamos creer en algo, idolatrar a alguien, pensar que alguien o algo es más poderoso que uno mismo. Algunos se aferran a un amuleto, otros a la luna, el sol. Y por ilógicas razones la mayoría de la gente desde hace siglos cree en "Dios". En un Dios que esta en el cielo y te castiga o no te ayuda si haces algo mal. Y vaya si te ayudo cuando hiciste algo bien. No, si saliste beneficiado por algo que vos hiciste bien, es obra tuya. Tuya y nada más que tuya, Dios no interfirió. Si te arriesgas, si elegís lo que te conviene, Dios entonces te castiga. Y así estas más lejos de su paraíso.
Yo soy una luchadora, no me da lo mismo lo que pase en mi vida. Quiero que me pase lo mejor que me pueda pasar. Por eso no puedo encomendar mi vida a un Dios que NO existe, por lo menos para mí. Pero si puedo dejarme ayudar por la gracia divina de mi dios personal, que es mi yo interior.
Yo no me voy a prohibir a lo que me gusta o peor aún, lo que me conviene porque pienso absurdamente que alguien superior a mí me va a castigar o cuando me muera me voy a ir al infierno, voy a revivir y me voy a quemar. No. ¿Por que vivir con miedo al que vendrá?, ¿por qué? Yo soy espontánea, hago lo que creo que es lo mejor para mí.
Yo creo en mí. En mí porque YO sola tomo mis decisiones, porque YO tengo la capacidad de elegir, porque YO opto siempre por lo que me conviene, porque YO me arriesgo. Porque YO, y solo YO. Ningún "Dios".

La triste historia del nacimiento de la víbora intocable.

Debí aprender a ser la peor de las víboras, la más ondulada, la que poseía el veneno mortal. Si me pisaban, si me mordían, si intentaban embestirme no iba a dudar en defenderme con el peor de los ataques jamás vistos. Debí, sí. Debí aprender a ser así desde el día de mi existencia. Desde aquel 7 de junio.
Hoy quiero agradecer (francamente, quiero decir, no estoy siendo irónica) a los cometidos errores y sobre todo conscientes de aquellas personas que fingieron quererme...
Antes, muchas veces quisieron acabarme, despiadadamente me tiraban al vacío pero yo, inteligente, encontraba el piso. No siempre, mayormente ellos ganaban, porque eran mucho más grandes,

en edad y experimentar maldad, claro. Bondad no, en eso eran cero.
En eso ganaba yo. En eso que jamás me sirvió de nada era un diez.
Mientras apuñalaban mi frágil espalda, creaba silenciosamente mi víbora. Esa víbora que para formarse tuvo que sobrevivir lo inconcebible. Malicias, fracasos, traiciones, mentiras, decepciones, por eso y más tuvo que pasar.
Nunca se lamentó de lo imperdonable: Ahora ella jamás se equivoca, muy pocas veces se cae pero siempre se vuelve a levantar. Ahora es fuerte y rápida. Es valiente, manipuladora, fría como el hielo. Incansable
. Es la víbora que hoy forma parte de mí, es mi escudo; mi muro.
Ni bien presintió infaliblemente que ya era lo suficientemente más capaz, más audaz, simplemente superior a los que la traicionaban inhumanamente, decidió atacar, la víbora se vengó.
De vez en cuando, con mi víbora alrededor de mi cuello los visito. Desde arriba los veo muriendo lentamente en una jaula como hambrientas ratas, descaradamente agonizan arrepentimiento, y suplican que les retire el veneno...
Con el pasar del tiempo... de todo lo que experimente.. Me dí cuenta
de que de nada hubiese sido igual haber nacido siendo lo que soy hoy, la víbora que fui construyéndo de a poco; con cada golpe, sin miedo pero con esfuerzo, esfuerzo sí, mucho. El orgullo no sería el mismo. La satisfacción no sería la misma.
Nadie nace sabiendo, nadie. Y yo sé, yo sé por experiencia propia y errores de otros sé.
Yo sé todos los pasos, todos los puntos, del uno hasta el infinito, yo sé exactamente que es lo que hay que hacer, pasar... para llegar a ser la víbora que si alguien se atreve a provocar, a poner en ella una mirada desafiante siquiera, ésta se vuelve cada vez más ondulada, más larga, más infinita...
Y por ende aquel iluso que se creyó por minutos el vivo de los vivos por retar a la víbora... es primero desahuaciado de su hipótesis barata, el pensar ingenuamente que sería capaz de derrotarla, el pensar que podría llegar a darle el jacke siquiera... Por último este inferior es envenenado con el tósigo más tóxico... con la muerte más lenta.


Porqué mi amigo iluso, el mate ahora, AHORA Y SIEMPRE, lo doy yo: la víbora.

La habitación de colores

Desde septiembre de 1982 en un pueblo chico del norte de España, una serie de cosas extrañas le sucedieron a Carlota. Realmente inexplicables, sólo el que haya tenido la mala suerte de experimentarla, o peor aún, el que haya sobrevivido esta tenebrosa historia sobrenatural, que impide tener paz, puede al menos tratar de explicarla…
Hoy es 6 de junio de 2014. Me encuentro en un estado neutro de estabilidad. Verdaderamente no sé si tendría que estar feliz ya que mañana es mi cumpleaños, o estar extremadamente triste por no tener con quien pasarlo.
Me siento normal… ni mal ni bien, ni feliz ni triste, no siento calor ni frío, es decir, nada. Y no, normal no es la palabra que mejor me describe, porque no, todo esto no es normal. Lo único que siento son estas ganas perturbadoras que vengo arrastrando durante años. Necesito desahogarme, contarle a alguien, no importa quien. Necesito saber si alguien me cree. Si alguien me entiende… Lo intenté y nadie quiso creerme ni terminar de escucharme siquiera. Así que decidí contar mi angustia mediante carta. Esta no va para alguien en particular, repito que tan sólo necesito desahogarme.
Han pasado más de 30 años y aún sigo viendo la misma habitación, la misma puerta, los mismos muebles y adornos. Exactamente la misma ventana…
Todavía no consigo valor para explicar detalladamente como fue que pasaron las cosas, además creo que es temprano para hacerlo.
Mejor aprovecho para comentar que con el paso de los años se volvió absurdo trasladarme de casa en casa, tratar con psicólogos sobre esto tan extraño que me paso, que me pasa, y que por lógica, y para mi mala suerte me sigue pasando.
Hoy realmente no me queda nada. Fui capaz de ahuyentar a mis dos hijos: Damián y Macarena, ellos decidieron irse antes de seguir aguantando “mis pesadillas”. Sí, ellos pensaban que todo era un sueño…. una mentira.
Mi esposo murió en un accidente. Él venía hacia acá, Pamplona, junto al doctor Anderson para tratarme, pero todo fue en vano. Claro.
De pronto me vienen recuerdos del pasado, creo que esta demás decir que estoy llorando, bien, no quiero ensuciar el teclado con mis lágrimas así que creo que a este paso de la carta y de mi situación es necesario explicar de una vez que es lo que me atormenta y con lo cual se me es imposible seguir viviendo.
Todo comenzó cuando tenía doce años. Mi familia estaba compuesta por mamá, papá, yo y hermano mayor, que quiero aprovechar a agregar que murió por culpa de esto y de tratar de ayudarme. Sí.
Todos los veranos papá y mamá se iban a Marbella, supongo que a gozar de las radiantes playas que hay ahí, supongo porqué a pesar de mi edad nunca fui. Recalco que en mi casa era la loca. Así que mientras vivía con mi esposo y mis hijos, ellos creían necesario que no saliera nunca de casa, excepto al hospital. Claro.
Bueno, no me quiero ir por los ramos así que prosigo. A mi hermano y a mi nos mandaban a casa de los abuelos, padres de papá, Elsa y Oscar.
Supongo ahora también que éramos lo suficiente traviesos para no llevarnos con ellos a Marbella.
La casa de los abuelos era enorme, realmente grande, y no exagero. Tenía, si no me falla la memoria, 600 m2. Imagínate, 600 m2 de secretos… que hasta el día de hoy desgraciadamente no termino por descubrir.
De todas maneras, creo que no llegue a conocerla entera, había rincones en ella que me aterraban mucho. Sí, era muy miedosa, con los años realmente se me fue el miedo a todo, por supuesto.
Mi lugar preferido en aquella casa era: “la habitación de colores”. Sí, así le decía.
Ahora lo encuentro irónico, los colores que tenía esa habitación solo era un espejismo, una mentira. Estaba… está maldita siempre digo. Lo peor es que como dije en un principio todavía la sigo viendo. No intacta por razones que seguramente más adelante voy a contar, sostengo que todavía es temprano.
De pronto me llegan cuestionarios a la mente, una de ellas: ¿Qué hubiera pasado si jamás hubiese entrado a esa habitación? Esa me la pregunto todos los días.
Lo cierto es que era muy tímida, no hablaba con casi nadie, y digo casi porqué tenía muy buena relación con mi hermano Adrián, que en paz descanse.
Me acuerdo que cuando mamá nos compraba helados a los dos, y me hacia elegir el sabor del mío, se lo decía a mi hermano despacito al oído así Adrián se la diría en voz alta a mamá.
Y no era que le tenía miedo, ni nada parecido, sino que con el único que podía entablar una conversación era con mi hermano.
Me acuerdo también que jugábamos a las espadas y a los autitos. Sí, siempre era lo que el quería. No sabía, o mejor dicho no sé decir: no. Aclaro que no me estoy quejando. Me gustaba mucho hacer lo que él siempre quería, ya que a mí nunca se me ocurrían juegos ni nada por el estilo.
A mi hermano Adrián le aterraba la habitación de colores, que extraño ¿no? Era tan linda, las paredes estaban pintadas con los mismos colores del arco iris, la puerta que abría esa habitación estaba adornada con luces navideñas. El piso parecía tener manchones de colores, ¿como los charcos de temperas? Bueno así, solo que estas no se desvanecían como la tempera. Estaba seca… como penetrada.
Los colores que la componían eran realmente desconocidos, jamás los volví a ver en mi vida. Y valla si vi colores, mi esposo era pintor, así que imagínate. Esos colores eran los más lindos y a la vez más extraños. Todavía los guardo en mi memoria, claro, como poder olvidarlos… Me gustaría saber describirlos, pero lo encuentro inútil.
Por último tenía una ventana. En ella iluminaba siempre un rayito de luz, una luz de muchos colores. Colores, muchos.
Visitaba la habitación con frecuencia y hablaba sola. Allí comentaba mis más íntimos secretos, los más guardados. Hablaba de las bromas que en un futuro cercano le haría a mi hermano, y lo mal que me caía Carlota.
Hablando de ella, creo que la mencioné en un principio. Carlota. Sí así es su nombre, y digo es, porqué ella sigue aquí, nunca murió, o tal vez nunca existió…
Supuestamente falleció a los 12 años, exactamente la misma edad que yo tenía cuando comenzó la pesadilla.
Era una necesidad, tenía que ir a la habitación siempre, ya sea para contar mis cosas o quedarme hipnotizada mirando los colores sobrenaturales que allí se encontraban.
Poco más tarde me di cuenta de que alguien me llamaba, pidiéndome auxilio o algo similar.
Era algo más fuerte que yo, quisiera poder ponerme en tu lugar, y pensar que estoy loca. Pero no, es inútil.
Yo veía a Carlota a pesar de que estaba muerta. La veía y es más hablaba con ella.
Mi inconsciente le contaba a la habitación que ella me daba miedo y que no entendía porque nunca dejaba de mirarme.
Con el tiempo la habitación de colores se volvió un refugio para mí. Y en el amigo más confiable. ¿Amigo? Si eran simplemente cuatro paredes, paredes de colores… Además no sabía, o mejor dicho nunca llegue a conocer el significado de la palabra amistad. ¿Confiable? Y sí, seguramente me agradaba porque no me contestaba y no podía juzgarme.
Lo cierto era que en esa habitación… maldita, me escuchaba alguien y me incitaba a ir con constancia. Llegue a darme cuenta de eso poco después, cuando decidí que esa sería mi habitación en casa de los abuelos.
Mientras dormía, escuchaba voces, ruidos, que alguien caminaba y miraba el rayo de luz que permanecía intacta en la ventana aún siendo de noche.
No tenía el coraje de levantarme y ver quien era, prefería taparme con las sabanas y llorar en silencio. Así fue durante una semana, siempre alrededor de las 4 de la madrugada alguien se instalaba en mi cuarto y hacia siempre lo mismo. A los dos días, me quedaba despierta con el afán de levantarme y enfrentarlo. Pero de nada servía.
Mientras tanto, Carlota actuaba adulteradamente frente a mi hermano. Le mostraba caras que a mí jamás se le hubiera ocurrido mostrar. Le hacía creer que era bondadosa y afable. Actuaba de manera servicial, siempre simulando ayudarlo en todo. Celos de hermana, quizá. Mi hermano decía que era la persona más dulce que había conocido. Se llevaba bien con ella.
¿Ven?, ven porque niego que estoy loca. ¡Adrián también la veía! De manera diferente a la mía pero la veía.
Cuando Carlota se sentaba en la mesa con nosotros, Adrián nunca conversaba con ella como lo hacía durante el día.
Yo ingenuamente les decía a mis abuelos si veían a la chica que estaba sentada a la derecha de ellos. Mis abuelos me miraban sorprendidamente. Lo extraño era que Adrián también, como si el no la conociera. Como si los dos hubiesen pactado no conocerse frente a la gente…
Mi hermano murió dos años después en el verano del 84’. Vi la escena con mis propios ojos. Estaban los dos, Carlota y Adrián en la habitación de colores, realmente no llegue a saber que hacían. Simplemente mis ojos llegaron a ver que Carlota lo empujo hacia la ventana. De inmediato yo fui a rescatarlo a ver si aún estaba vivo. Pero él caía hacia al vacío. Un vacío negro y sin fin.
Lo mismo hizo con mi abuelo en el 87 y no tengo dudas que lo haya hecho con mi esposo, y el doctor Anderson, que en paz descansen.
Ahora pasaron más de 30 años y a cada lugar que voy, siempre termino estando en esa maldita habitación, pero ahora de colores no es.
La puerta es de madera, una madera vieja y desgastada. La ventana no tiene ninguna luz, ahora cuando es de día y sale el sol, ella siempre me da oscuridad. El piso… el piso esta como bañando en sangre, seca… Como perforada.
Y a ella… se me hizo costumbre verla noche tras noche, llorando, gritando, hablándome…
Yo sin miedo, y bueno pasaron 30 años, a decir verdad creo que no importaría si me muerde, me acuchilla, o simplemente me mata.
Ya sin miedo, obviamente. La enfrento sin temor, y le pregunto cada vez que se me acerca por qué no me mata de una buena vez, o por qué viene conmigo.
Ella me dice que quiere ayuda, que la tengo que ayudar. Que ese es mi deber.
Le cuestiono que coño es en lo que la puedo ayudar y jamás me responde, Carlota simplemente se pone a llorar. Desquiciadamente.
Un 7 de junio, el día de mi cumpleaños número 26 me enteré que mi abuela vendió esa casa, a quien por cierto, Carlota se habrá olvidado de matar.
Pensé que así mi pesadilla se terminaría, pero no, pensé mal.
Ahora es un museo prestigioso. Incluso fui a visitarlo.
El personal de seguridad rumorea que de vez en cuando escuchan a una niña llorar con sus temibles quejidos. Buscan y buscan por todo lugar, pero nunca llegan a encontrar a dicha niña. Carlota, sí.
Esto es una prueba más de saber que no estoy loca y estar un poco más tranquila conmigo misma.
Bueno, creo que fue todo, espero que mi receptor me entienda, o por lo menos no me crea una demente.
Ya es de madrugada… Tengo mucho sueño. Mi mirada se desvanece, creo que me voy a dormir.
¿Saben? En este preciso momento escucho los mismos ruidos, las voces y los llantos del noche a noche.
De vuelta a la rutina…






Eva Guevara
7/6/2014
Espejito espejito, ¿a qué jugamos hoy? El oráculo de los tiempos que corren son las pantallas, en sus versiones múltiples: la wi, la computadora, la playstation, el ipod (ni idea de otros). ¿Se tratan de simples cajas diversificadas? ¿Qué hacer con los niños y su tiempo frente a estas imágenes de colores que no paran de moverse?
Voy a dar varios ejemplos, el primero que se me ocurre es el de los autitos de verdad, hechos de plástico o no, con un color particular o no, con asombrosos diseños o... no, bueno, eso depende de la posición económica del que se lo haya comprado, eso no importa, el auto no deja de ser de verdad... o no ?
La pregunta es: ¿Da igual jugar con un autito de verdad que con uno dibujado frente a los ojos? este se mueve si, y anda mucho mas rápido si, pero, ¿da igual?
Es la época del vértigo, donde las nenas ya no juegan a la mamá y al papá con una muñeca de a la que la podes tocar, peinar: una de VERDAD, sino con una virtual.
¿Es lo mismo jugar a la mamá en la pantalla que agarrar una muñeca...,rubia o morocha, de trapo o alguna pepona, con ropita o desnuda. Como con los autitos, eso depende de la posición económica del que se la haya comprado, la muñeca no deja de ser de verdad.
Y no, no es lo mismo. No. ¿Y por qué?
...El niño construye su pensamiento a través del juego. Este puede jugar a juegos ya pensados y creados por otros con anterioridad, como el de la mamá y el papá, a los autitos u otros.
O crea y piensa sus propios juegos, el niño no sabe a que va a jugar, entonces empieza a pensar y a crear lo impensado. Y al inventar el juego, construye la escena que él mismo esta viviendo en ese instante.

Y quien sabe, el juego de este niño puede ser tan creativo que al jugarlo con sus compañeritos del jardín, estos los jueguen con otros, y con otros y así; de generación en generación. Como el de la mamá y el papá. (no se que ejemplos dar, yo jugaba a ese).
Y si no es así, es extremadamente suficiente lograr que el niño haya creado y pensado: lo impensado. Que haya creado su propio juego.
No como los jueguitos virtuales. En la computadora, la wi y todos los aparatos que no me acuerdo ahora pero dije en un principio, el juego ya está armado y el niño cumple los pasos del juego que está PREPENSADO. Jugará al juego que otro ya jugó y que otro ya pensó por él. Cuando un nene juega con su mamá, papá, abuelo, tío/a, el adulto le transmite su propia experiencia infantil, su propia... generación, sí. Le dona su herencia familiar, su historia! y coloca allí su AFECTO cuando se comprometen.
La computadora da estímulos, pero no dona esa herencia familiar, ni afectos. La computadora, no te puede abrazar, no te puede tomar de la mano llevarte a la plaza de tu barrio y enseñarte a andar en bici. (no se porque di ese ejemplo, yo nunca aprendí a andar en bicicleta.) La computadora... da ejercisios. La herencia es lo que permite al niño construir sus propias imágenes, le da la base para que este piense y cree... lo impensado. Así, el niño llega a reconocerse.
¿Y cuál es la diferencia?. La computadora, es incapaz de transmitirle al niño el deseo de jugar con él. Un abuelo, un papá, no.
El niño que se pasa horas frente a la computadora, buscando más y más juegos en google o en algunas otras páginas, se vuelve adicto a este artefacto y cada vez tiene menos tiempo para jugar con otros, cada vez tiene menos tiempo para crear, y pensar: lo impensado.
Conclusión: Niños con síntomas de adultos: OBESOS, ESTRESADOS, ABÚLICOS, DEPRESIVOS, con problemas de atención, hiperkinéticos, insensibles ante lo que pasa a su alrededor, a su REALIDAD.
Es curioso, triste..., porque la infancia es un momento de la vida donde el niño construye su sensibilidad y es sensible al mundo que lo rodea; y justo en esa etapa tan IMPORTANTE, pierde sensiblidad, creatividad, inteligencia.
Deja de transmitir lo que le ocurre, se lo guarda o más bien se descarga estando más y más tiempo frente a la pantalla. Lo único que le importa es ir rápido a la imagen.
¿Dónde se encuentra, entonces? Se fascina ante la pantalla... se encierra...se descarga allí...