Hay algo que no me gusta por encima de muchas otras que tampoco lo hacen. Sin embargo esta me lastima mucho más, las otras quizá solo no me gustan, me pueden llegar a rosar, me pasan por un costado pero no me tocan ni me hieren. Esta sí. Esta es diferente, al menos para mí esta es mucho más potente.
Odio, odio profundamente decepcionarme. La decepción para mí es, primero que nada, el indicio de mucha angustia, odio y la decadencia de mi autoestima que suele estar alto. Automaticamente, sí. Todo por decepcionarme.
Por tal motivo, suelo ser siempre pesimista antes de tomar una decisión importante, o al intentar hacer tal cosa que anteriormente me salió mal por segunda vez.
Lo peor de todo es que mi miedo a es tan grande que también cometo estos actos de "no, lo vas a poder lograr" con mis amigos y amigas. Los desencanto con mis palabras que ellos creen que son de de desaliento. Suenan así, pero simplemente estoy siendo realista, o como bien dije antes: pesimista.
Conmigo ocurre algo diferente, dejo tranquila a la gente bajo frases como "Me va a ir re mal esta vez, otra vez". Sí, a decir verdad, no me creo que a todos les guste mi triunfo. Aprendí que la gente es tan mierda que cuando ven que estás bien o preparado para que algo proximamente te salga como lo esperaste, hacen lo que sea para que dicha cosa te salga como ellos desean: mal. Por eso, yo, más viva y sí porque no, más inteligente, los engaño dejandolos tranquilos bajo mis creíbles y audaces frases. Aprendí a ser también muy cuidadosa y sí, porque no decirlo, aprendí a ser entre mis pares la mejor de la mitómanas.
Igual, eso pasa unicamente cuando estoy del todo confiada de que dicha cosa me va a salir perfecto. Porque me preparé para que me salga así, porque me esforcé o porque era realmente importanteO tal vez porque era fácil. Pero si todas las cosas me salieran bien, sería perfecta, jamás me angustiaria, no conocería el odio, me... aburriría. Sí, me conozco. Si la perfección existiese entonces yo sería la que más lejos está de ella.

