Que loco es todo ¿no? La mayor parte de mi buen tiempo me la paso quejándome, odiando, gritando a todas esas personas que en verdad me quieren. No se cuando fue el día, mes ni año que me volví una perfecta calculadora.Que injusto es todo ¿no? Sí, puede ser, pero hoy, no hace más de horas, me di cuenta de que tengo que valorar lo justo que me queda y puedo afirmar con certeza que no se me va a ir de las manos jamás. O tal vez se me vaya si sigo con mis insoportables actitudes como hasta ayer.
Sonrío aliviada y no por complacer a otros, o por creer febrilmente que sonriendo puedo opacar el dolor que me mata dentro. Por conveniencia hoy no sonrío. Para que mis victimas caigan en mis trampas tampoco. No, hoy no es así.
Sonrío porque me di cuenta de lo maravillosa que puede ser la vida. Es increíble como desvaloré a todos los que están conmigo, los pocos que me apoyan, que me soportan, los que me aman a pesar de todo lo malo que puedo llegar a tener. Por confiar en mí una y mil veces a pesar de que mentía y planeaba algo mucho más vil próximamente. Los dejaba tranquilos a través de frases y actitudes creíbles aunque eran sólo momentáneas. A todos ellos gracias. Gracias y perdón.
Yo sé que un simple gracias que no van a leer, por razones visibles no les doy mi blog. No me gusta que lean mis cosas y menos ellos que por hay pueden llegar a formularse absurdas hipótesis llenas de culpa y verdaderamente hoy no quiero eso. Quizá tiempo atrás sí pero hoy no.
Me di cuenta de que todo lo que me paso es parte de la vida y sí, puede que sea injusta, que no me haya merecido nada de todo lo que tuve que vivir. Mucho después decidí dar un giro de 180º. Quise cambiar rotundamente a lo que soy hoy, o lo que fui hasta ayer. Y digo mucho después porque seguramente me cansé de dar oportunidades, de complacer a todos, de demostrarle a muchos que me afectaba. Quería que me escucharan que me entendieran, que se acerquen debajo de mi cama en donde me escondía y me secaran las lágrimas. No me importaba descubrir hasta donde podía ser capaz de llegar con tal de un poco de atención.
Cuando se dieron cuenta, les di a entender que ya era tarde, que me la pase vidas tratando de conseguir un maldito abraso, alguna palabra de contención, de aliento, algo.
Tal vez por eso me soportan, porque sienten culpa, o lastima…que sé yo.
Hoy solo sé que quiero vivir, quiero sentir cada minuto, ¿bien o mal? Es lo de menos eso, yo puedo sentirme bien si quiero. No sé si a los demás les pasa pero yo por mi parte, si quiero estar perfectamente bien lo estoy, si quiero intentar morir de dolor recordando lo puedo hacer sin interrupción alguna, porque sin darme cuenta aprendí a no dejarme ayudar, a no escuchar. Soy necia; me pueden decir sesenta mil veces que algo esta mal pero aún así no lo modifico hasta darme cuenta yo misma de mi supuesto error. Ven ahí lo tienen escribí supuesto error, tal vez todavía no este del todo segura de que descargarse haciendo mal a la gente este mal. Encima lo peor de todo es que no es “la gente” son mi familia. Los otros (yo me entiendo) no me importan y quien sabe por hay en un tiempo no muy lejano o tal vez sí, este dispuesta a cambiar con ellos también. Pero pienso que lo primero es lo primero ¿no?
No me perdonaría un día despertar y solo tener el recuerdo de una pelea más, de un te odio, de un no me haces falta sabiendo bien por dentro que sí. Me moriría de culpa si hoy te vas y el día de ayer solo te reproché. Un día más, el último. No, no lo soportaría y que bueno que me doy cuenta no demasiado tarde.
Me lo vinieron diciendo durante toda mi adolescencia ya que la pre (adolescencia) me aislaron de todo pensando que no entendía nada. Me hicieron a un lado pensando inútilmente que así no iba a salir lastimada y ¡que lastimada estuve durante mucho! Pero bueno ya no más.
Me puedo imaginar lo que queda de mi vida sin vos, vos sí. Sos lo más importante y recién hoy caigo Irene. Me puedo imaginar si no estas más conmigo y no lo digo por la presencia porque mucho no te veo pero ¿que haría si solo tengo un recuerdo de gritos tuyo? No, me muero.
Yo sé que duele pensar que tenés una hija así. Que lo menos que te mereces es esto. Sinceramente espero que algún día me entiendas aunque lo creo imposible. Te amo pero no voy a cambiar. Perdón por tanto mamá, te juro perdoname por todo. Siempre vos ahí para mí, insistente pero ahí estas: no te fuiste. Vos no, yo me fui, mi papá se fue. Gracias por absolutamente todo. Por lo malo y lo bueno gracias. Me duele no poder contarte todo lo que siento y me pasa (como antes, ¿te acordás?)porque se cortaría del todo el poco vínculo madre-hija que tenemos. Pero me prometo a mí misma que de ahora en adelante voy a ser todo para que ese pobre vínculo se transforme en uno más grande. De a poco. Es mi turno ahora de estar ahí para vos, de comprenderte, de tratar de ayudarte. Vos ya hiciste mucho por mí. De todas maneras, siempre te voy a necesitar a vos y a tu cariño que me gustaría desde lo más profundo de mí decir que es incondicional pero no, si te enteraras mami… Sospechas pero aprendí a ser la mejor de las actrices, cuando me conviene, claro. Me creíste. Me creíste sí, pero si quiero cambiar para mejor con vos se me va a ser muy difícil seguir negando.
A todos perdón y gracias. A todos me refiero con los que estoy segura que me quieren a pesar de cómo soy y me aguantaron hasta el día de hoy. No a todos los que tienen culpa, porque sí hay culpa y mucha. A ellos solamente tengo para decirles: los odio y les deseo la muerte más lenta, pobre y cruel que me imagino. Ya les dije; son ratas negras de ojos rojos para mí. Y sonrío satisfecha cuando las piso, cuando quiero yo les devuelvo la pisada de hace años. Con la diferencia que yo no me arrepiento. Nunca lo voy a ser. Mátense, o mejor dejenme a mí que lo haga.
En la vida hay que perdonar pero no a todos. Para mí no todos son dignos de una segunda oportunidad.
Quiero dejar mi odio, rencor y dolor acumulado a un lado. Yo sé que van a volver, yo sé. Me propuse esto hace mucho, a diferencia de darme cuenta de lo valioso que tengo y que nunca se fue y nunca se va a ir, como ahora. Si el sufrimiento vuelve no importa, aprendí que es parte de la vida. Pero ahí voy a estar yo superando todo, como siempre. Viviendo minuto a minuto, siendo feliz. Porque… es verdad, nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Si los voy a perder me voy a llevar un hermoso recuerdo. Si me pierden va ser lo mismo. No van a llorar por que se fue la pendeja que se quería morir, la que gritaba más fuerte, la que se escapaba, la que tiraba y revoleaba cosas, la insolente, la rebelde sin límites (quizá eso jamás lo cambie, me encanta), la que no tenía tiempo para ustedes, la que siempre gritaba ¡te odio!
No, no me queda duda que van a sentir alivio, no sufrimiento por que se fue una desquiciada. No quiero que pase eso. Si les falto (¿Qué estoy diciendo?)van a tener en sus memorias a Tammy: la loca, la terca, la frívola, la sensible, la que llora en películas, la que canta, la que baila, la que se termina libros en 3 días, la que dibuja y se cree piccasa, la que ayuda, la cariñosa, la que te abrasa y te dice “te quiero” tiernamente. La Tammy feliz.

