Solo piensa en mí ...

























































ESTAS EN MI MUNDO AHORA !
































































Necesitas escribir, estas harta de todo, de todos. Sentís dolor: te caíste. ¡Genial! un gran moretón te hiciste. Tenés hambre pero te impongo que no vas a comer. Tenés una meta inconclusa, admitís que estas loca; querés pesar cuarenta y cinco.
La gente (tu “familia”) trata de acercarse a vos preguntando visibles por qués, prometiendo cosas que a la larga jamás cumplen.
Realmente, ya no te sorprende su cinismo, ya no. “¿Por qué estas así?” ¡Qué irónicos! ¡Por el de arriba!
Esa multitud de gente falsa te acorrala, te abruma y cuando les gritas, porque si les gritas, no podes más, no aguantas más preguntas absurdas que ellos mismos saben las respuestas, les gritas que se vayan que querés estar sola. Entonces, ellos como siempre, dejan sus oídos antes de pasar por tu puerta y no te escuchan. Vos gritas con más fuerza, les decís que no los querés volver a ver más, que los odias, que se vayan. Sos muy histérica, sí. Pero no, ellos no se van, siguen, siguen ahí cerca tuyo molestándote, violando tu privacidad. No entienden que en momentos como ese te gusta estar sola, con el volumen de la música a todo lo que de, hablar con vos misma, gritarte a vos misma (ya te dije que estas loca ¿no?) planear tus nuevas estrategias ya que éstas no manipularon lo suficiente y por eso estas así ahora.
Querés olvidarte por un instante de todo, mandar todo a la mierda, escaparte por la ventada e irte. ¿Con amigos? No, para qué, si son iguales: ¡¿Qué te pasa?! Contame Tammy, dale ¡soy tu amigo! En ese momento te viene a la mente: ¡CONTAME TAMMY SOY TU MAMÁ, TU PAPÁ! TU…no sé.
Ellos son iguales, insistentes, lo único que les importa es tu maldito por qué, “¿por qué estas así? Contame dale, confiá en mí”. Y a vos eso te saca, porque en vez de hacerte sentir mejor, ellos no, insisten en hacerte recordar porque estas mal, es decir, te hacen sentir peor de lo que estas. Por eso no te escapas con amigos, no. Te escapas por la ventana sola. Sola sí. Corres, querés correr, te vas a la plaza más cercana y corres. Cuando te cansas entonces te sentas sobre el pastito, como indio. Empezás a arrancar el pasto, uno por uno. Sentís el aire que hace flemar tus cabellos negros, estas tranquila, en paz, bien.
De pronto se te acercan perros, grandes, olorosos y abominables perros. Antes de irte a otro lugar, cuando te estas levantando te quejas, puteas un poco en voz alta, a propósito, con la intención de que el dueño mal vestido se sienta mal. Y se vaya él con sus perros, no vos, vos no, sino el.
Sos así vos, manipuladora. Una maldita manipuladora, amenazas a tus pares, o no, más bien a los integrantes de tu familia, que si por no lo sabés ellos son los responsables de tu ira. Los odias, los odias y los querés a la vez ¿Quién te entiende?: nadie.
Tenés memoria selectiva también, quizá por eso odias, y también por eso querés.
OK basta. Te volviste a sentar satisfecha, ya me acordé. Te propusiste escuchar música pero no podías estar más serena, así que optaste por quedarte tranquila. A vos no te importa mucho la tecnología, con esto no quiero decir que ames a las plantas, animales, demás, no. Te habrás dado cuenta que sos temerosa a los perros, no te gustan, te dan miedo, los odias. ¿Alguna mala experiencia con estos? No, simplemente elegiste odiarlos.
Sos así vos, odiosa. Odias mucho ¿Te odian? Tal vez, no caes bien a simple vista, todo lo contrario; das impresión a víbora, a mala persona. ¿Sabes que es lo peor? (¿peor?) que te gusta. Te gusta no caerle a la gente. Tenés gente que te quiere y que querés también pero eso depende de mucho. Seleccionas bien a tus amigos, porque sos muy desconfiada. Aprendiste a serlo no hace mucho, hace poco, por algo que te paso. La gente que te conoce bien, sabe, y digo que te conoce bien, porque no te llegan a conocer del todo. Ellos saben que no sos mala como la mayoría cree, que estas dispuesta a ayudar, siempre y cuando tengas ganas, claro. Sos muy pajera sí. Vaga quise decir, hay días en los que no te dan ganas de hacer nada, y nada es nada eh, nada. Te gusta la nada, la nada misma te encanta. Te llevas bien con ella pero jamás te juntas, porque vos sos mucho, sabes hacer muchas cosas, mejor dicho. Las cosas que te gustan las sabes hacer perfectamente bien, las cosas que querés hacer, sí. Cuando te propones algo, no paras hasta conseguirlo, o más bien, no dejas de manipular hasta conseguirlo. ¿Te pareces cruel? Quizá. Un poco (¿poco?), a veces. No te arrepentís casi nunca, te gusta como sos, te gusta tu forma de hacer las cosas, esas tácticas que por hay ahora te parecen crueles.
Tenés material para llegar a tu meta, sos imparable cuando te propones algo. A esto sumale que sos la más terca del mundo. Sí, la más, no exagero.
Sos cariñosa, ¿te sorprendiste? Sos muy cariñosa, muy gentil cuando querés serlo. Sensible, igual, cuando tenés que serlo no lo sos. ¿Te doy un ejemplo? OK ahí va: “ladrona muere secuestrada, robada, sangrada y violada por 15 hombres” ¿Feo no? No. A vos no te parece feo, es más, esto es lo que decís: -¿Y? Qué me importa. Mejor, un animal menos. Le pasa por hija de puta (sí, asimilas que su madre anduvo/anda en algo raro…rarito) mejor -te reís amargamente y finalizas tu diálogo diciendo: la odio. Otros te dirán: -¡que mala Tammy!, pobre, esta bien que en su pasado actuó mal pero no se merecía una muerte tan fea. Para vos esos son todos mediocres, menos que vos, no están a tu altura, eso son ellos para vos: poco.
Las películas te sensibilizan, Buscando a Nemo, es tu peli preferida. Te encanta, y te hace llorar. No, no sos tonta, sos muy viva, pero ya te dije, te sensibilizan cosas pequeñas, como películas, libros, y algunas otras que pasan por las noticias: Telefe noticias merece tu llanto.
Pero escuchá, si algo como: “20 OBREROS ESTAN EN EL HOSPITAL PIRULO”, y alguno de ellos llega a ser tu tío (no tenés tíos obreros no, pero es un ejemplo) vos no lloras, es más ni siquiera mostrás mínima preocupación. No te importa. ¿Ves? Por eso te digo, la mayoría de las veces, cuando tenés que ser sensible no lo sos.
A ver ya que estamos hablando de tu dividida y paupérrima familia, te cuento que tu abuelo murió este año, en enero creo… ¿Te dolió? ¿Lloraste? ¡No! que vas a llorar, ¡te reíste! ¡Te reíste, sí! Tu mamá se enojo con vos y no era su padre el fallecido precisamente eh. Es buena ella, con los que no tiene que serlo es buena, con vos a veces sí, pero te dije que tenés memoria selectiva entonces casi siempre te acordás de todo lo malo de Irene. Sí ese es su nombre, no le decís mamá, la llamás por su nombre. Irene. Tu papá no te quiere, pero a pesar de todo, vos lo admirás, lo admiras y te gustaría un poco ser como él. Bueno, sí que te quiere. No, no te sientas mal. Pero te gusta pensar de esa manera, al fin y al cabo así lo estas defendiendo un poco. ¡Si te contara todo Tammy, entenderías todo tan pero tan claro! Pero te cuento, que nos están leyendo muchas personas así que no, eso se queda sólo para las dos. Bueno vos a tu papá lo querés y mucho, y el dice que también pero no demuestra nada de eso. En parte, por eso pensás que no te quiere. Por eso te cubrís bajo la frase que usan los mediocres, la pedís (¿la pedís?) prestada un rato solo para no decaer, respirás hondo y decís: “Todos nos equivocamos” Odias, odias esa frase, te la dicen a menudo, pero bueno que vas a ser.
Sos muy impuntual, a veces te gusta serlo, pero con el tiempo te vas a dar cuenta que es un defecto, uno muy grande que no siempre te hace pasar buenos momentos.
Por sino te diste cuenta sos muy egocéntrica. Primero estas vos, siempre primero vos, y después si te sobra un poco de tu sagrado (¿qué decís?) tiempo los otros. No, enserio sos así. Te doy un ejemplo para que me creas, mejor.
Una vez no hace tanto una amiga que aprecias mucho te preguntó: -Sí estuvieran al borde de la muerte vos y tu mamá y tenés la posibilidad de salvar a una de las dos, ¿a quién salvarías? No dudas ni un segundo en responder y dijiste:-¡A mí! A mí a mí ¡a mí! Ella ya vivió, ¿para que salvarla? no, a mí.
Tu amiga no se mostró sorprendida, se esperaba esa respuesta viniendo de vos, y te respondió lo que ella misma pregunto sin que vos se la cuestiones porque ya sabías cual sería su respuesta, dijo: -No, yo no, la salvaría a mi mamá y no lo pensaría dos veces. La comprendiste, le sonreíste y cambiaste de tema.
Te diste cuenta de lo miserable que sos, ella ama a su mamá y daría su vida por ella. Vos también la querés pero a tu manera, y te diste cuenta que tampoco como ellas. Digo ellas porque supongo que casi todas aman y darían sus vidas por la mujer que les dio la vida.
Cuando estas sola entonces te preguntas ¿por qué? ¿por qué soy así? ¿cuándo me volví así? ¿estoy mal? Te contestas sola, mientras lloras, y no dejas de recordar.
Esos momentos depresivos, (ataques emos les llegaste a decir cuando solías ser pendeja (¿dejaste de serlo?)) aparecen en tu vida muy a menudo, eso es lo que me gustaría que cambies. Sos un tanto depresiva, te gusta (no, no te gusta) recordar lo malo, hacerte mal.
Sos masoquista, muy. Consecuencia: sentís el corazón vacío. No, no es joda, lo sentís vacío, ¡vacío! Odias eso.
De todas formas, casi nunca demostras tu angustia, no te gusta hacer participe a otros de tu pena. ¿Orgullo? quizá. Preferís llorar sola.
Vos sos divertida, tus amigos se ríen y se ríen cuando están con vos. Tal vez por eso no te gusta que te vean mal, al menos ellos no.
Pero llega un punto en el que ya no soportas más, tu cuerpo y tu alma te piden a gritos que te saques toda esa mierda que estuviste llevando dentro y sos tan loca que el otro día te descargaste con la mamá de uno de tus amigos. Verdaderamente puedo decir que es una persona de confiar, te prometió no decirle a nadie, y hasta ahora cumplió. Necesitabas palabras de una persona madura.
Podes fingir tan bien que todo esta okay, pero pobre del que este con vos cuando estalles. No te importa quien sea, mientras no sea tu mamá, cualquier otra persona es bienvenida a ser testigo de tu historia, de tu secreto, de tu llanto.
Antes, para paralizar esa angustia: comías, comías y comías, pensando, ingenuamente, absurdamente que así ibas a volver a sentir algo en tu corazón. No, nada, por eso pesas 48 kilos (no engordas, sos flaquita)
Te diste cuenta que el descargarte te alivia pero nada más que eso. La angustia se para solo con amor, ¿soné dulce? y, cuando querés serlo lo sos. Igual no es joda, el amor te salvó de muchas cosas. Hablando de eso… sos rara, sos rara sí. Amas con locura, sin límites, desenfrenadamente, pero ya te vas a dar cuenta a quién. No te asustes… tenés cosas peores.
No te gustan los gritos, odias que te griten, te pone mal, te llena de vacío oscuro el corazón, odias los gritos. Es decir, te gustan los tuyos (¿te gustan?) pero no los de otros.
Corrección: soportas* tus gritos. No pienso borrar mis errores, como dije en un principio: necesito escribir.
Te gusta cantar, pero más te gusta dibujar, te crees Piccasa cuando lo haces.
Sos grandiosa, o al menos así te sentís. De lo demás te vas a dar cuenta sola, experimentando, probando, armándote metas y planeando tácticas para llegar a ellas. Sos así.
Lo que la gente diga, opine y juzgue de vos, no te importe. Busca sus errores más preciados y más desgraciados defectos (des-graciados), hace que se den cuenta de ellos solos (¿solos?) y el final ya lo vas a descubrir.
Te considero fuerte, lo sos, aunque a veces te caes (ojo, te caes por probar, por lo terca que sos, no porque te pisan, ¿me entiendo?) No importa, nunca esta de más una experiencia en tu legajo. Y yo te digo resorte reforzado, porque siempre te volves a levantar.