Solo piensa en mí ...

























































ESTAS EN MI MUNDO AHORA !
































































Otra vez yo. Sí, bancame de nuevo. ¿Qué bajón no? Bueno si tenés algo mejor que hacer te invito a ir ¿viste la esquina, a tu derecha? Hay una crucesita, dale click y andate. Sí, al pensar que tengo que escribir lo que demanda mi mente me pongo de malas.
Ok, siempre con el prólogo yo. Mejor me enfocó a lo importante.
Resulta que hay un señor, sí claramente es un señor. Tiene treinta años, está casado y tiene una hijita. Sus papás están divorciados. Y sí, lamentablemente las parejas se casan y algún vivo que lo ve de afuera ya tiene prepensado de que éstos se van a divorciar. Quizá algunos tarden más, quizá muy pocos soporten más, quizá la mayoría finja por vergüenza estar bien por un tiempo más prologado. O por miedo a sellarles en cuerpo y alma un trauma muy grande a sus hijos. igual, casi nunca piensan en esto último.
Ahora me pregunto, ¿lo tomarán en cuenta? o simplemente se les pasa y quieren calmar el ambiente de gritos y llantos así, como para lo que ellos es la mejor manera? No se dan cuenta de que éstos tarde o temprano siempre vuelven.
Los gritos y los llantos aparecen con el paso de los años, con... a través de los reproches, sí.
Bueno, los hijos solo nos damos cuenta. Siempre me voy por los ramos, nunca puedo seguir la línea de lo que realmente deseo escribir. Es que tengo tantas ideas a la vez. Tan compleja es mi cabeza, tan amplia.
El señor que mencioné en un principio, vive lejos de su mamá desde hace diez años. Ahora por su cumpleaños(virgo) la madre lo fue a visitar. Muy grandioso habrá sigo el reencuentro. Me lo imagino, claro.
El señor, invitó a su padre y por ende a su madre, esposa, e hija a pasar un día en familia en no me acuerdo donde.
El señor le dijo al padre en voz alta:
-No la lleves a ella eh. -Ella es la actual esposa de su padre, su actual madrastra.
-¿Por qué hijo?
-Porque no, quiero que vengas solo, sin ella.
Entiendo que le gustaría que sus padres volvieran a estar juntos, que todavía reviva el niño que iba a jugar a la plaza con ellos. No, sinceramente no lo entiendo. A mí me gustaría decir que me pasa pero no. Pienso que las cosas son mejores así.
-Está bien hijo.
-Gracias viejo.
La señora escuchó. Claro, el señor lo hizo con ese fin; el de hacerla sentir mal.
También escucho que éste le decía inocente a su padre: -Viejo, viejo, vení. Hay que irnos.
Para mí persona. Amigo, sos un pendejo. Un pendejo sos, un completo inmaduro, un iluso, un maldito fantasioso, un hipócrita, un soñador. El pensar ingenuamente que juntando obligados a tus padres se van a reconciliar o algo por el estilo. Y para mi parecer: un malo(por no reemplazarlo por un adjetivo mucho peor), por no ponerte en el lugar de la pobre mujer, porque te dije que, tarde o temprano vos y tu concubina se separan así que preferible que tengas en cuenta esto. Un falso; por actuar adulteradamente ante una buena mujer(al menos con vos lo fue) y después mostrarle tu verdadero vos de la peor manera.
Y es que hay gente que a pesar de sus años, siguen igual de tontos, igual que ayer, igual que siempre, igual que cuando tenían sólo un dígito de vejez. Hay gente que no toma consciencia nunca, que es desconsiderada, ingrata.
Por otro lado hay gente que no perdona, al menos este tipo de cosas. Y que esto les sirve de experiencia y como yo siempre digo; se hace más fría y calculadora.

Mi vida sin vos no tendría sentido

Antes de conocer a lo que es hoy el amor de tu vida, y tu razón de vivir, ¿por qué existías? Qué pasa, ¿no te acordás? Empezó a dejar sus grises y a tomar color tu vida, conociste lo que es el amor verdadero.
Valió la pena desilucionarse con otros amores, valió la pena la espera de su llegada. Ahora ya no te acordás lo que es estar desolado y llorando, lo único que importa es tenerla a tu lado.
Se te hizo indispensable, no podés dejar de pensarla un segundo. Es inexplicable todo el amor que sentís, que pensas y tenés para dar. Porqué sí, es imparable todo el amor que llevas dentro. Y día a día lo demostrás, con todo lo que sabés, lo que sos, lo que pensas y lo que no, lo demostrás.
Cualquier pelea o discusión es responsable de tu incontrolable llanto, de tus ganas de morir. ¿Te gusta esto? No, simplemente te resignas a que es el precio de amar así.
Como los científicos, para mí son unos genios, son enfermos del conocimiento. Siempre quieren saber más y más, para nada conformistas. Parecen estar hipnotizados por la ciencia y su inteligencia.
Bueno, el enamorado que dice "mi vida sin vos no tendría sentido" es igual. La única diferencia es que éste no es hambriento de la sabiduría. Es hambriento de la otra persona, de sus te amos, de sus abrasos, de sus caricias, de sus besos, de los encuentros de amor. Se hace adicto a todo esto y sí, suena razonable que un ser enamorado necesite todo esto para estar bien, pero, ¿para poder vivir? Si no tiene todo eso que ama con locura y desenfreno y que desea jamás perder entonces, ¿se muere? ¿Cuándo fue la fecha, minuto y hora en que todo eso se le hizo indispensable? ¿Qué pasa no te acordás? ¿Desde que la viste? No, no seas iluso. Habrás visto a millones de personas hermosas pero no se hicieron el motivo de tu existir solo por eso. Nadie sabe cuando, ni siquiera como.
Estas hechisado por el embrujo del amor. Y pedís a gritos que jamás se vaya el hechizo.
Como el rico, guarda en bancos importantes su fortuna y vive con miedo a perderla. El miedo es mucho mayor si su capital fue obtenido con mentiras, estafas, robos. Bueno, el enamorado si consiguió su amor incondicional con eso, vive igual: con miedo. Y más si la otra persona lo sabe, el miedo es recíproco, nadie puede vivir en paz sabiendo que en cualquier momento te puede hacer eso mismo a vos. El otro tampoco puede vivir en paz, esta bajo el rótulo de: "Me va a cagar, como yo a la otra por estar con ella"
El verdadero amor aparece solo, es natural. Es como cuando vas a plantar una planta, estas con la fatiga de que si crecerá bien o mal, después gracias a tus riegos y cuidados empieza de a poco, día a día, a crecer. Cuando ya es lo suficientemente grande la seguís cuidando para que esta no se marchite... nunca. El amor es igual, si nace natural el miedo es menor, si se consigue y se fuerza a través de engaños, robos, el miedo entonces es mucho más potente. Con robar me refiero, sacarle el chico/a a otra persona. Caer atrapado bajo la frase de: "Va a ser mía/o a como de lugar, no me importa si esta con el/la, va a ser mía/o". Podés estar bien con tu amor mucho, muchísimo tiempo pero llega un punto en el que cuando no estas un rato con ella tu preocupación empieza a perturbarte. Pensas en que otra persona entrará en su vida y te la quitará como vos a otro que anteriormente estaba con tu amor. De todas maneras, la culpa no es solo tuya, es de los dos. No existe infidelidad cuando hay amor.
Pensás en que si ella cambió a con quien estaba por vos, ¿por qué no te cambiaría a vos por otra persona? Suena lógico, pero hay confianza. La confianza lo es todo. Amar es darle el poder de destruirte a la otra persona y confiar en que no lo hará.
Por eso vos podés ser feliz, a pesar de tus cometidos. Sos feliz con ella, no te importa nada ni nadie.

La secuestraste y ahora son dos prófugos esperando venganzas pero tienen en claro que el amor es más fuerte que todo.
SU amor puede más que todo y que todos.

Me descargo: Estallo.

Vomité consciente por primera vez. No lo voy a hacer nunca más, es re al pedo. Desde éste sábado empiezo a ir al gimnasio.
Me cansé, me cansé de no sentirme a gusto con mi cuerpo. Sinceramente no sé que paso. Yo lo amaba, me encantaba. No sé que paso.
Sé que me contradigo. Que en mi entrada anterior hablaba como si fuese otra persona totalmente diferente a la que esta escribiendo estas lineas de ahora. Pero es un problema conmigo no lo tengo con los demás. Sé que soy una persona sana y realmente me alegra pero no sé que me está pasando. Necesito ir al gimnasio, voy a ir y en no mucho tiempo me voy a ver como me me veía antes: "Estoy re bien, me encanta"

Lo que necesito es un modelo a seguir, alguien que me diga: no comas que vas a terminar como la cachusa de en frente.
Pero no, cuando comento con alguien de que quie-ro-ir-al-gim-na-sio me sacan cagando.
Solo escucho frases desmerecedoras como: "No jodas, estas re bien" "No te quiero escuchar, ¿si?" "Callate". Que suerte que puedo escribir como me siento por acá, que bueno es saber que no me faltan dedos ni palabras para poder expresar/escribir todo lo que me pasa.
O sea no me veo gorda, no. Pero, ¿realmente esta tan mal querer ir al gimnasio? No, yo voy a ir. Tengo edad para hacerlo. No sé ni porque lo comento la verdad.
Lo peor de todo es que cuando oigo esas palabras de "aliento" por así decirle, me siento peor. Lo encuentro irónico.
Soy una persona que siempre ve más allá de lo que alguien te puede decir o hacer. Le doy no una, ni dos, sino tres tuercas más al asunto. Me hago la cabeza, busco más allá de un simple: "estas bien". Me fijo en como me lo dicen, en el tono de voz, en que mirada, cara me ponen.
Quizá ese sea mi problema, a todo lo que me dicen le doy otro sentido. Por hay hasta mal interprete las cosas. Veo más allá y no siempre es a mi favor.
¿Hace falta un ejemplo? OK voy a dar uno que es el primero que se me viene a la mente, es el más reciente sí.
-Tammy, te tengo que decir algo.
-Dale, decime.
-No, ahora no. Después.
-Dale no seas pendejo y decime.
-No mejor no.
-Dale decime!
-Bueno, pero después.
-No, ahora! Ahora me decís.
-No es que...
-DALE

Nunca más me dijo nada. Es más nunca más me hablo. Entonces me pregunto: ¿Por qué fui tan insistente? ¿no pudo haber sido más fácil si le decía?: Está bien, decime después. Le agregaba una carita dulce y fue. Pero no, siempre fiel a mi estilo yo. Siempre Tammy la insistente
Otra: ¿Gustará de mí? No, no creo yo le conté de mis cosas... No creo.
Otra: Y si por eso no me quiso decir nada? No. Por qué gustaría de mí sabiendo que.. (yo me entiend) No, no creo.
Otra: ¿No quiere ser más mi amigo? ¿No le gusta mi forma de ser? Lo meto siempre en problemas por eso es mejor alejarse de mí? ¿Será eso lo que me quería decir?
No sé, la verdad si supones algo agregame al msn y decime.
Estoy HARTA de hacerme hipótesis en la cabeza de casi todo lo que me dicen. Y digo casi todo, porque solo me pasa esto con las personas que me importan, que quiero o... que quise.. sí. Con los que no me interesan no me pasa esto. Es más a veces ni me acuerdo de sus nombres.
Imaginense lo que es mi cabeza! Es un laberinto, un loquero!
¿No sería más fácil hacer que no me dijo nada y listo? Como les aconsejo a mis amigos "Odialo y si lo querés tanto entonces hace que no te dijo absolutamente nada. Opa, ¿quién es Martín(un ejemplo)? Si no me vas a decir 'alguien que odio' decime 'no lo conozco'". Ese es típico consejo/aliento mío. Pero claro, siempre Tammy, la que aconseja lo que jamás hace.
De verdad me pasa esto, me atormenta y no me deja en paz después de un largo, larguísimo tiempo. Y por ende y para mi mal y el de otros(los que me soportan) la histeria, claro.

Odio que la gente me deje de hablar. ODIO QUE LA GENTE ME DEJE DE HABLAR!
De la nada no me hablan más. Es una de las pocas cosas que me hieren y mierda que no me tocan a fondo muchas cosas eh. Es... no sé, ¿mi punto débil? Si querés matarme ok, te digo como: quereme, amamame, después cuando mi cariño hacia a vos sea recíproco dejame de hablar. De la nada sí, no me hables más. Deja que los trabajadores de mi cabeza idealizan otra vez absurdas hipótesis en mi imaginación.
Bueno, después de esas dos entradas anteriores, creo que voy a ser de mi blog una especie de diario íntimo. Algo así como contar que es lo que pienso en este preciso instante. No, no me va publicar mis cosas INTIMAS, como lo haría en un diario INTIMO(nunca escribí en uno). La palabra misma lo dice: intimo, nadie más que yo lo debe de ver. Además me parece de pendeja boba publicar “Hoy hice el amor” o algo por el estilo. O sea, a quien le importa. No, pendeja no.
De verdad, me gusta mucho escribir, no sé si lo hago bien o mal, si se entiende o no lo que quiero transmitir, y desde lo más profundo de mí; no me interesa eso. No me interesa escribir para que cientos de amigos y contactos vean como estoy. No me interesa obtener seguidores. Mucho menos las criticas en contra, ni siquiera a favor. Lo que opinen de mí sinceramente no-me-in-te-re-sa. Si me dejaría por los comentarios de la gente… no sería nada de lo que soy. Si mando mi blog por alguna ventana de conversación es porque escribí algo que no tiene nada que ver con lo que esta pasando ahora en mi vida. Por ejemplo ayer mi entrada trataba de mí, de cómo me sentía; no quise que nadie lo viera. Igual, todo lo contrario, lo leyeron y muchos.
Tengo amigos que les encanta como escribo, otros que me creen loca, y otros que simplemente les agrada la música que hay en tammysgeneration.
Bueno, mucho prólogo. Me dejo de pla-pla-pla y escribo algo que quiero escribir desde que llegué a casa.
Vos, que estas siguiendo palabra por palabra tratando de entender algo. Seguramente estas bien de salud, por hay tendrás que se yo un problema no muy grave, pero, sindrome down no tenés ¿o me equivoco?
Como decía mi viejo cuando trataba con alguien ingenuo, bobo. -Mirá Tammy, a ese tontito/a, es una persona 6, 7 por no ser malo y darle menor puntaje. Como se nota que le faltan jugadores en la cabeza eh. No es cuerdo, no. Es lento no entiende nada de nada.
Mi papá hacía ese tipo de comentarios subestimando a gente sin trastornos como el que dije antes: down. A gente normal pero que no era rápida, a alguna persona ignorante por así decirle.
Pero hablando enserio y no siendo tan cruel como mi padre, realmente esas personas son un 10 comparándolas con las que sí tienen problemas.
Hoy estaba de lo más bien, no me queje en todo el día creo. Tuve un hermoso día. Pero claro, estoy loca yo, rumbo a mi casa me encontré con una plaza y quise entrar, no sé, quizá había decidido que necesitaba aire.
Entré, y no habían muchas personas. Estaban tres chiquitas con sus mamás. Subiendo y bajando del tobogán, haciéndose amigas entre ellas, ensuciándose de arena, despeinándose las trencitas. Me senté en una de las hamacas a pensar, a revivir en mi mente todo lo grandioso que me había pasado hasta ese momento. Sonreía, y quería ir lo más pronto a y volver a sentir (yo me entiendo) Pero estaba tan cómoda, tan tranquila, tan en paz. Ojo, no volaba en la hamaca, no, porque no tengo edad para hacerlo, y no quería. Simplemente me senté a observar detalladamente lo que estaba pasando a mi alrededor. Apoyé mi cabeza sobre la cadena derecha de la hamaca, y sonreía cada vez más y más. Me acordaba de tantas cosas, por ejemplo, de cuando era chiquita y mi papá me llevaba a esa misma plaza a jugar. Me acordaba por las fotos que tengo ahí con él porque de haber sido de otra manera se me hubiese sido imposible acordarme ya que era muy pequeña. Hubiese caído en un shock de depresión por: “nadie nunca me llevó a la plaza a jugar cuando era chiquita a mí” Sí, me conozco.
Inclinada y balanceándome me di cuenta de que dos mujeres se aceraban por el sector en donde me encontraba. Una señora un poco mayor que la otra. Una en perfecta salud(por lo que se notaba) y la otra con síndrome down(por lo que se notaba también). La de síndrome down se sentó sobre la hamaca que estaba al lado mío. Inconciente me paré y la hamaqué. Le dije ingenuamente:-Hola ¿cómo te llamas? La acompañante terapéutica me contestó sonriente:-No te escucha, es sorda-muda. Mientras la otra volaba más y más alto pero ya por su cuenta, me senté de nuevo en mi hamaca pero a diferencia que yo no volaba como ella.
La acompañante terapéutica entonces me dijo: -Se llama María ¿y vos?
Dije mi nombre demostrando que era una buena persona. Saqué de mi bolso un chocolate felt-fort y se lo di alegre a María. Ella me sonrió, y la otra señora también, solo que esta me dio las gracias.
Agregué:- De nada, uno cuando ve estas cosas lo hace reflexionar, darse cuenta de lo miserable que es uno por quejarse de los problemas que no significan nada al lado de los que tienen estas personas.
La señora me contestó mirándome fijamente: Tenés razón, nosotros tenemos otros problemas, pero aún así no dejan de serlo Tammy. Contame ¿qué haces acá?
-Vine a pensar, a tomar aire.
-¿Qué pensabas?
-De lo maravillosa que puede ser la vida si uno quiere. Miré, hasta María ahora se encuentra feliz, viajando en una dirección a otra, comiendo su chocolate.
-Tenés razón. Se te nota muy feliz.
Tardé algunos segundos en contestarle, le sonreí y le dije: -Lo soy.
La señora me miraba cada vez más sonriente:-Yo también soy feliz, a pesar de todo…
-Siempre va estar el “a pesar de todo” pero bueno, es la vida.
-Me gusta como pensás Tammy.
-Usted es psicóloga, yo también iba al psicólogo.
-¿A sí? Y ¿por qué?
-Verdaderamente hoy ya no sé, entendí que es la vida misma la que te hace pasar cosas que por hay no te las mereces. Nadie, ningún psicólogo te puede hacer olvidar. Pero bueno, yo creo que esas cosas te hacen una persona fuerte y calculadora. ¿No?
-Estas en lo cierto, estoy de acuerdo. La gente se piensa que el psicólogo te resuelve los problemas y están equivocados. Nosotros los que hacemos es de una manera u otra, hacerles olvidar, hacerles pensar que la vida continúa.
-Claro, a veces lo que hace falta es una palabra de aliento, una charla con risas, algo. Digo, para la gente en buen estado como vos y yo. La gente que en verdad lo necesita como María sí merecen tratos especiales y demás.
-Si todos entendieran eso, que no hace falta un psicólogo sino eso que acabaste de decir.
María me pedía otro chocolate agarrando de mi bolso desesperadamente. Le di otro (sí, amo los chocolates) se paró de la hamaca, abraso a su acompañante y le dio un beso en la mejilla. Algo así como diciendo: gracias por traerme.
Yo sonreía con ternura, no podía estar mejor. La psicóloga entonces me dijo riendo: Bueno, creo que ya se cansó, un gusto gracias. (a maría, sonriendo) Decile chau a la chica. María entonces me hizo una seña con sus manos y le dije:-chau María-saludándole con un beso en el cachete. La psicóloga me saludo también y me volví a sentar en mi preciada hamaca. Me senté sonriendo y pensando en lo bien que estoy de salud. En que tengo que valorar muchas cosas en mi vida. En María, en lo que hablamos con la pscóloga. En los nenes que ahora estaban sobre la arena haciendo no sé que figura. Tan bien me sentí en ese momento, feliz me fui a volver a sentir (yo me entiendo).
Que loco es todo ¿no? La mayor parte de mi buen tiempo me la paso quejándome, odiando, gritando a todas esas personas que en verdad me quieren. No se cuando fue el día, mes ni año que me volví una perfecta calculadora.
Que injusto es todo ¿no? Sí, puede ser, pero hoy, no hace más de horas, me di cuenta de que tengo que valorar lo justo que me queda y puedo afirmar con certeza que no se me va a ir de las manos jamás. O tal vez se me vaya si sigo con mis insoportables actitudes como hasta ayer.
Sonrío aliviada y no por complacer a otros, o por creer febrilmente que sonriendo puedo opacar el dolor que me mata dentro. Por conveniencia hoy no sonrío. Para que mis victimas caigan en mis trampas tampoco. No, hoy no es así.
Sonrío porque me di cuenta de lo maravillosa que puede ser la vida. Es increíble como desvaloré a todos los que están conmigo, los pocos que me apoyan, que me soportan, los que me aman a pesar de todo lo malo que puedo llegar a tener. Por confiar en mí una y mil veces a pesar de que mentía y planeaba algo mucho más vil próximamente. Los dejaba tranquilos a través de frases y actitudes creíbles aunque eran sólo momentáneas. A todos ellos gracias. Gracias y perdón.
Yo sé que un simple gracias que no van a leer, por razones visibles no les doy mi blog. No me gusta que lean mis cosas y menos ellos que por hay pueden llegar a formularse absurdas hipótesis llenas de culpa y verdaderamente hoy no quiero eso. Quizá tiempo atrás sí pero hoy no.
Me di cuenta de que todo lo que me paso es parte de la vida y sí, puede que sea injusta, que no me haya merecido nada de todo lo que tuve que vivir. Mucho después decidí dar un giro de 180º. Quise cambiar rotundamente a lo que soy hoy, o lo que fui hasta ayer. Y digo mucho después porque seguramente me cansé de dar oportunidades, de complacer a todos, de demostrarle a muchos que me afectaba. Quería que me escucharan que me entendieran, que se acerquen debajo de mi cama en donde me escondía y me secaran las lágrimas. No me importaba descubrir hasta donde podía ser capaz de llegar con tal de un poco de atención.
Cuando se dieron cuenta, les di a entender que ya era tarde, que me la pase vidas tratando de conseguir un maldito abraso, alguna palabra de contención, de aliento, algo.
Tal vez por eso me soportan, porque sienten culpa, o lastima…que sé yo.
Hoy solo sé que quiero vivir, quiero sentir cada minuto, ¿bien o mal? Es lo de menos eso, yo puedo sentirme bien si quiero. No sé si a los demás les pasa pero yo por mi parte, si quiero estar perfectamente bien lo estoy, si quiero intentar morir de dolor recordando lo puedo hacer sin interrupción alguna, porque sin darme cuenta aprendí a no dejarme ayudar, a no escuchar. Soy necia; me pueden decir sesenta mil veces que algo esta mal pero aún así no lo modifico hasta darme cuenta yo misma de mi supuesto error. Ven ahí lo tienen escribí supuesto error, tal vez todavía no este del todo segura de que descargarse haciendo mal a la gente este mal. Encima lo peor de todo es que no es “la gente” son mi familia. Los otros (yo me entiendo) no me importan y quien sabe por hay en un tiempo no muy lejano o tal vez sí, este dispuesta a cambiar con ellos también. Pero pienso que lo primero es lo primero ¿no?
No me perdonaría un día despertar y solo tener el recuerdo de una pelea más, de un te odio, de un no me haces falta sabiendo bien por dentro que sí. Me moriría de culpa si hoy te vas y el día de ayer solo te reproché. Un día más, el último. No, no lo soportaría y que bueno que me doy cuenta no demasiado tarde.
Me lo vinieron diciendo durante toda mi adolescencia ya que la pre (adolescencia) me aislaron de todo pensando que no entendía nada. Me hicieron a un lado pensando inútilmente que así no iba a salir lastimada y ¡que lastimada estuve durante mucho! Pero bueno ya no más.
Me puedo imaginar lo que queda de mi vida sin vos, vos sí. Sos lo más importante y recién hoy caigo Irene. Me puedo imaginar si no estas más conmigo y no lo digo por la presencia porque mucho no te veo pero ¿que haría si solo tengo un recuerdo de gritos tuyo? No, me muero.
Yo sé que duele pensar que tenés una hija así. Que lo menos que te mereces es esto. Sinceramente espero que algún día me entiendas aunque lo creo imposible. Te amo pero no voy a cambiar. Perdón por tanto mamá, te juro perdoname por todo. Siempre vos ahí para mí, insistente pero ahí estas: no te fuiste. Vos no, yo me fui, mi papá se fue. Gracias por absolutamente todo. Por lo malo y lo bueno gracias. Me duele no poder contarte todo lo que siento y me pasa (como antes, ¿te acordás?)porque se cortaría del todo el poco vínculo madre-hija que tenemos. Pero me prometo a mí misma que de ahora en adelante voy a ser todo para que ese pobre vínculo se transforme en uno más grande. De a poco. Es mi turno ahora de estar ahí para vos, de comprenderte, de tratar de ayudarte. Vos ya hiciste mucho por mí. De todas maneras, siempre te voy a necesitar a vos y a tu cariño que me gustaría desde lo más profundo de mí decir que es incondicional pero no, si te enteraras mami… Sospechas pero aprendí a ser la mejor de las actrices, cuando me conviene, claro. Me creíste. Me creíste sí, pero si quiero cambiar para mejor con vos se me va a ser muy difícil seguir negando.
A todos perdón y gracias. A todos me refiero con los que estoy segura que me quieren a pesar de cómo soy y me aguantaron hasta el día de hoy. No a todos los que tienen culpa, porque sí hay culpa y mucha. A ellos solamente tengo para decirles: los odio y les deseo la muerte más lenta, pobre y cruel que me imagino. Ya les dije; son ratas negras de ojos rojos para mí. Y sonrío satisfecha cuando las piso, cuando quiero yo les devuelvo la pisada de hace años. Con la diferencia que yo no me arrepiento. Nunca lo voy a ser. Mátense, o mejor dejenme a mí que lo haga.
En la vida hay que perdonar pero no a todos. Para mí no todos son dignos de una segunda oportunidad.
Quiero dejar mi odio, rencor y dolor acumulado a un lado. Yo sé que van a volver, yo sé. Me propuse esto hace mucho, a diferencia de darme cuenta de lo valioso que tengo y que nunca se fue y nunca se va a ir, como ahora. Si el sufrimiento vuelve no importa, aprendí que es parte de la vida. Pero ahí voy a estar yo superando todo, como siempre. Viviendo minuto a minuto, siendo feliz. Porque… es verdad, nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Si los voy a perder me voy a llevar un hermoso recuerdo. Si me pierden va ser lo mismo. No van a llorar por que se fue la pendeja que se quería morir, la que gritaba más fuerte, la que se escapaba, la que tiraba y revoleaba cosas, la insolente, la rebelde sin límites (quizá eso jamás lo cambie, me encanta), la que no tenía tiempo para ustedes, la que siempre gritaba ¡te odio!
No, no me queda duda que van a sentir alivio, no sufrimiento por que se fue una desquiciada. No quiero que pase eso. Si les falto (¿Qué estoy diciendo?)van a tener en sus memorias a Tammy: la loca, la terca, la frívola, la sensible, la que llora en películas, la que canta, la que baila, la que se termina libros en 3 días, la que dibuja y se cree piccasa, la que ayuda, la cariñosa, la que te abrasa y te dice “te quiero” tiernamente. La Tammy feliz.
Necesitas escribir, estas harta de todo, de todos. Sentís dolor: te caíste. ¡Genial! un gran moretón te hiciste. Tenés hambre pero te impongo que no vas a comer. Tenés una meta inconclusa, admitís que estas loca; querés pesar cuarenta y cinco.
La gente (tu “familia”) trata de acercarse a vos preguntando visibles por qués, prometiendo cosas que a la larga jamás cumplen.
Realmente, ya no te sorprende su cinismo, ya no. “¿Por qué estas así?” ¡Qué irónicos! ¡Por el de arriba!
Esa multitud de gente falsa te acorrala, te abruma y cuando les gritas, porque si les gritas, no podes más, no aguantas más preguntas absurdas que ellos mismos saben las respuestas, les gritas que se vayan que querés estar sola. Entonces, ellos como siempre, dejan sus oídos antes de pasar por tu puerta y no te escuchan. Vos gritas con más fuerza, les decís que no los querés volver a ver más, que los odias, que se vayan. Sos muy histérica, sí. Pero no, ellos no se van, siguen, siguen ahí cerca tuyo molestándote, violando tu privacidad. No entienden que en momentos como ese te gusta estar sola, con el volumen de la música a todo lo que de, hablar con vos misma, gritarte a vos misma (ya te dije que estas loca ¿no?) planear tus nuevas estrategias ya que éstas no manipularon lo suficiente y por eso estas así ahora.
Querés olvidarte por un instante de todo, mandar todo a la mierda, escaparte por la ventada e irte. ¿Con amigos? No, para qué, si son iguales: ¡¿Qué te pasa?! Contame Tammy, dale ¡soy tu amigo! En ese momento te viene a la mente: ¡CONTAME TAMMY SOY TU MAMÁ, TU PAPÁ! TU…no sé.
Ellos son iguales, insistentes, lo único que les importa es tu maldito por qué, “¿por qué estas así? Contame dale, confiá en mí”. Y a vos eso te saca, porque en vez de hacerte sentir mejor, ellos no, insisten en hacerte recordar porque estas mal, es decir, te hacen sentir peor de lo que estas. Por eso no te escapas con amigos, no. Te escapas por la ventana sola. Sola sí. Corres, querés correr, te vas a la plaza más cercana y corres. Cuando te cansas entonces te sentas sobre el pastito, como indio. Empezás a arrancar el pasto, uno por uno. Sentís el aire que hace flemar tus cabellos negros, estas tranquila, en paz, bien.
De pronto se te acercan perros, grandes, olorosos y abominables perros. Antes de irte a otro lugar, cuando te estas levantando te quejas, puteas un poco en voz alta, a propósito, con la intención de que el dueño mal vestido se sienta mal. Y se vaya él con sus perros, no vos, vos no, sino el.
Sos así vos, manipuladora. Una maldita manipuladora, amenazas a tus pares, o no, más bien a los integrantes de tu familia, que si por no lo sabés ellos son los responsables de tu ira. Los odias, los odias y los querés a la vez ¿Quién te entiende?: nadie.
Tenés memoria selectiva también, quizá por eso odias, y también por eso querés.
OK basta. Te volviste a sentar satisfecha, ya me acordé. Te propusiste escuchar música pero no podías estar más serena, así que optaste por quedarte tranquila. A vos no te importa mucho la tecnología, con esto no quiero decir que ames a las plantas, animales, demás, no. Te habrás dado cuenta que sos temerosa a los perros, no te gustan, te dan miedo, los odias. ¿Alguna mala experiencia con estos? No, simplemente elegiste odiarlos.
Sos así vos, odiosa. Odias mucho ¿Te odian? Tal vez, no caes bien a simple vista, todo lo contrario; das impresión a víbora, a mala persona. ¿Sabes que es lo peor? (¿peor?) que te gusta. Te gusta no caerle a la gente. Tenés gente que te quiere y que querés también pero eso depende de mucho. Seleccionas bien a tus amigos, porque sos muy desconfiada. Aprendiste a serlo no hace mucho, hace poco, por algo que te paso. La gente que te conoce bien, sabe, y digo que te conoce bien, porque no te llegan a conocer del todo. Ellos saben que no sos mala como la mayoría cree, que estas dispuesta a ayudar, siempre y cuando tengas ganas, claro. Sos muy pajera sí. Vaga quise decir, hay días en los que no te dan ganas de hacer nada, y nada es nada eh, nada. Te gusta la nada, la nada misma te encanta. Te llevas bien con ella pero jamás te juntas, porque vos sos mucho, sabes hacer muchas cosas, mejor dicho. Las cosas que te gustan las sabes hacer perfectamente bien, las cosas que querés hacer, sí. Cuando te propones algo, no paras hasta conseguirlo, o más bien, no dejas de manipular hasta conseguirlo. ¿Te pareces cruel? Quizá. Un poco (¿poco?), a veces. No te arrepentís casi nunca, te gusta como sos, te gusta tu forma de hacer las cosas, esas tácticas que por hay ahora te parecen crueles.
Tenés material para llegar a tu meta, sos imparable cuando te propones algo. A esto sumale que sos la más terca del mundo. Sí, la más, no exagero.
Sos cariñosa, ¿te sorprendiste? Sos muy cariñosa, muy gentil cuando querés serlo. Sensible, igual, cuando tenés que serlo no lo sos. ¿Te doy un ejemplo? OK ahí va: “ladrona muere secuestrada, robada, sangrada y violada por 15 hombres” ¿Feo no? No. A vos no te parece feo, es más, esto es lo que decís: -¿Y? Qué me importa. Mejor, un animal menos. Le pasa por hija de puta (sí, asimilas que su madre anduvo/anda en algo raro…rarito) mejor -te reís amargamente y finalizas tu diálogo diciendo: la odio. Otros te dirán: -¡que mala Tammy!, pobre, esta bien que en su pasado actuó mal pero no se merecía una muerte tan fea. Para vos esos son todos mediocres, menos que vos, no están a tu altura, eso son ellos para vos: poco.
Las películas te sensibilizan, Buscando a Nemo, es tu peli preferida. Te encanta, y te hace llorar. No, no sos tonta, sos muy viva, pero ya te dije, te sensibilizan cosas pequeñas, como películas, libros, y algunas otras que pasan por las noticias: Telefe noticias merece tu llanto.
Pero escuchá, si algo como: “20 OBREROS ESTAN EN EL HOSPITAL PIRULO”, y alguno de ellos llega a ser tu tío (no tenés tíos obreros no, pero es un ejemplo) vos no lloras, es más ni siquiera mostrás mínima preocupación. No te importa. ¿Ves? Por eso te digo, la mayoría de las veces, cuando tenés que ser sensible no lo sos.
A ver ya que estamos hablando de tu dividida y paupérrima familia, te cuento que tu abuelo murió este año, en enero creo… ¿Te dolió? ¿Lloraste? ¡No! que vas a llorar, ¡te reíste! ¡Te reíste, sí! Tu mamá se enojo con vos y no era su padre el fallecido precisamente eh. Es buena ella, con los que no tiene que serlo es buena, con vos a veces sí, pero te dije que tenés memoria selectiva entonces casi siempre te acordás de todo lo malo de Irene. Sí ese es su nombre, no le decís mamá, la llamás por su nombre. Irene. Tu papá no te quiere, pero a pesar de todo, vos lo admirás, lo admiras y te gustaría un poco ser como él. Bueno, sí que te quiere. No, no te sientas mal. Pero te gusta pensar de esa manera, al fin y al cabo así lo estas defendiendo un poco. ¡Si te contara todo Tammy, entenderías todo tan pero tan claro! Pero te cuento, que nos están leyendo muchas personas así que no, eso se queda sólo para las dos. Bueno vos a tu papá lo querés y mucho, y el dice que también pero no demuestra nada de eso. En parte, por eso pensás que no te quiere. Por eso te cubrís bajo la frase que usan los mediocres, la pedís (¿la pedís?) prestada un rato solo para no decaer, respirás hondo y decís: “Todos nos equivocamos” Odias, odias esa frase, te la dicen a menudo, pero bueno que vas a ser.
Sos muy impuntual, a veces te gusta serlo, pero con el tiempo te vas a dar cuenta que es un defecto, uno muy grande que no siempre te hace pasar buenos momentos.
Por sino te diste cuenta sos muy egocéntrica. Primero estas vos, siempre primero vos, y después si te sobra un poco de tu sagrado (¿qué decís?) tiempo los otros. No, enserio sos así. Te doy un ejemplo para que me creas, mejor.
Una vez no hace tanto una amiga que aprecias mucho te preguntó: -Sí estuvieran al borde de la muerte vos y tu mamá y tenés la posibilidad de salvar a una de las dos, ¿a quién salvarías? No dudas ni un segundo en responder y dijiste:-¡A mí! A mí a mí ¡a mí! Ella ya vivió, ¿para que salvarla? no, a mí.
Tu amiga no se mostró sorprendida, se esperaba esa respuesta viniendo de vos, y te respondió lo que ella misma pregunto sin que vos se la cuestiones porque ya sabías cual sería su respuesta, dijo: -No, yo no, la salvaría a mi mamá y no lo pensaría dos veces. La comprendiste, le sonreíste y cambiaste de tema.
Te diste cuenta de lo miserable que sos, ella ama a su mamá y daría su vida por ella. Vos también la querés pero a tu manera, y te diste cuenta que tampoco como ellas. Digo ellas porque supongo que casi todas aman y darían sus vidas por la mujer que les dio la vida.
Cuando estas sola entonces te preguntas ¿por qué? ¿por qué soy así? ¿cuándo me volví así? ¿estoy mal? Te contestas sola, mientras lloras, y no dejas de recordar.
Esos momentos depresivos, (ataques emos les llegaste a decir cuando solías ser pendeja (¿dejaste de serlo?)) aparecen en tu vida muy a menudo, eso es lo que me gustaría que cambies. Sos un tanto depresiva, te gusta (no, no te gusta) recordar lo malo, hacerte mal.
Sos masoquista, muy. Consecuencia: sentís el corazón vacío. No, no es joda, lo sentís vacío, ¡vacío! Odias eso.
De todas formas, casi nunca demostras tu angustia, no te gusta hacer participe a otros de tu pena. ¿Orgullo? quizá. Preferís llorar sola.
Vos sos divertida, tus amigos se ríen y se ríen cuando están con vos. Tal vez por eso no te gusta que te vean mal, al menos ellos no.
Pero llega un punto en el que ya no soportas más, tu cuerpo y tu alma te piden a gritos que te saques toda esa mierda que estuviste llevando dentro y sos tan loca que el otro día te descargaste con la mamá de uno de tus amigos. Verdaderamente puedo decir que es una persona de confiar, te prometió no decirle a nadie, y hasta ahora cumplió. Necesitabas palabras de una persona madura.
Podes fingir tan bien que todo esta okay, pero pobre del que este con vos cuando estalles. No te importa quien sea, mientras no sea tu mamá, cualquier otra persona es bienvenida a ser testigo de tu historia, de tu secreto, de tu llanto.
Antes, para paralizar esa angustia: comías, comías y comías, pensando, ingenuamente, absurdamente que así ibas a volver a sentir algo en tu corazón. No, nada, por eso pesas 48 kilos (no engordas, sos flaquita)
Te diste cuenta que el descargarte te alivia pero nada más que eso. La angustia se para solo con amor, ¿soné dulce? y, cuando querés serlo lo sos. Igual no es joda, el amor te salvó de muchas cosas. Hablando de eso… sos rara, sos rara sí. Amas con locura, sin límites, desenfrenadamente, pero ya te vas a dar cuenta a quién. No te asustes… tenés cosas peores.
No te gustan los gritos, odias que te griten, te pone mal, te llena de vacío oscuro el corazón, odias los gritos. Es decir, te gustan los tuyos (¿te gustan?) pero no los de otros.
Corrección: soportas* tus gritos. No pienso borrar mis errores, como dije en un principio: necesito escribir.
Te gusta cantar, pero más te gusta dibujar, te crees Piccasa cuando lo haces.
Sos grandiosa, o al menos así te sentís. De lo demás te vas a dar cuenta sola, experimentando, probando, armándote metas y planeando tácticas para llegar a ellas. Sos así.
Lo que la gente diga, opine y juzgue de vos, no te importe. Busca sus errores más preciados y más desgraciados defectos (des-graciados), hace que se den cuenta de ellos solos (¿solos?) y el final ya lo vas a descubrir.
Te considero fuerte, lo sos, aunque a veces te caes (ojo, te caes por probar, por lo terca que sos, no porque te pisan, ¿me entiendo?) No importa, nunca esta de más una experiencia en tu legajo. Y yo te digo resorte reforzado, porque siempre te volves a levantar.