
Simular que te quise mientras las gotas de sangre invisibles bañaban la alfombra. Sonreír con descaro ante tus palabras, que para mí no tenían sentido alguno. Mirar una y otra vez tus ojos bajo las sombras de la noche, y ver en ellos el vacío en el cual yo no caería... nunca.
Porque el veneno que fluye por mis venas es lo único que necesito para transformarme en una asesina: de amores, de corazones, de esperanzas que no deberían existir. Pruebame otra vez y verás como tu piel se pondrá violácea y tus ojos rojizos. Serás víctima del desengaño, del desamor y del tormento en el que vive un "corazón enamorado".
Soy el ángel caído que baja desde el cielo para atormentar sus dulces sueños.
La víbora que se arrastra por sus pies y que con una mordida llega al centro de su cuerpo.
La súcubo que jamás tocará el infierno, porque en la tierra los tormentos son mejores.

